PARTIDOS Y CIUDADANÍA

Nomografía

Desde septiembre del año pasado inició el proceso electivo más grande de la historia de México. Las autoridades electorales se preparan día a día para un hecho inédito: organizar una elección en medio de la pandemia. Así, el camino hacia la jornada electoral del próximo 6 de junio no estará exento de retos para las autoridades, partidos políticos y aspirantes que contenderán por alguno de los más de tres mil puestos de elección popular que serán elegidos en las urnas.

Precisamente, uno de los ingredientes que delinean la complejidad del presente proceso gira en torno a las implicaciones que devienen de la participación de 10 partidos políticos nacionales en el marco del proceso electoral federal, las respectivas coaliciones y la formulación y oferta de las plataformas electorales. Además, un desafío no menor – en el paraguas de las coaliciones – la forma en que se están seleccionando a los perfiles que tendrán la encomienda de fungir como precandidatos y eventualmente candidatos a los distintos cargos de elección popular.

Resulta relevante advertir que los comicios del presente año, como hemos advertido, tendrán verificativo en un contexto adverso en el marco de una coyuntura social sin precedentes, marcada por los retos y estragos económicos y sociales derivados de la pandemia del Covid-19. En tal virtud, no resulta aventurado anticipar que la agenda ciudadana tendrá como principales directrices precisamente la crisis sanitaria, económica y social de nuestro país, además de las problemáticas siempre vigentes tales como: la inseguridad, el rezago educativo, la equidad de género, el medio ambiente, entre otros.

En tal virtud, el diagnóstico puntual de las causas y de los efectos, así como la formulación de soluciones concretas a corto, mediano y largo plazo en torno a la crisis sanitaria y económica del país, están siendo elementos comunes en los espacios de discusión pública con motivo del fenómeno electivo. Lo anterior ha implicado un proceso de reflexión relevante al interior de los institutos políticos en la configuración de su oferta electoral, a la luz de las graves consecuencias derivadas de la pandemia.

Aunque suene a verdad de perogrullo, la próxima elección se presenta como la oportunidad idónea para que los electores evalúen el desempeño de sus gobernantes en el marco de una coyuntura inédita y por medio del ejercicio del sufragio determinen cuál debería ser el rumbo de nuestro país, dando un golpe de timón u otorgando un voto de confianza en favor de las opciones políticas que resultaron vencedoras en el proceso electoral inmediato anterior.

Si bien la realidad social en cada estado y municipio del país es distinta, la agenda de la ciudadanía tiene puntos en común que inexorablemente habrán de extenderse de manera generalizada a toda la República, los cuales se verán traducidos en demandas concretas dirigidas a los candidatos y los partidos políticos.

En dichas circunstancias, tocará dar puntual seguimiento a la oferta, compromisos y concreción de las plataformas electorales por parte de los partidos políticos; instrumentos que habrán de situarse a la altura de las expectativas ciudadanas, al tiempo de encontrar los espacios de adecuación y compaginación entre las demandas sociales actuales y los postulados y vocaciones ideológicas que tradicionalmente han marcado las identidades partidistas a lo largo del tiempo.

EMILIO SUÁREZ LICONA

CONSULTOR Y PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD PANAMERICANA@EMILIOSL

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