Julieta Venegas: entre la memoria y el  regreso al origen en Norteña

Julieta Venegas: entre la memoria y el  regreso al origen en Norteña

CIRCO SÓNICO

Juan Carlos Hidalgo
Mayo 18, 2026

El regreso al origen es unos de los temas más influyentes en la historia del arte, por supuesto que pienso en La Odisea, pero también en el poeta Constantino Kavafis…. son figuras distintas que me rodean mientras repaso Norteña, el noveno álbum de Julieta Venegas, una figura esencial del pop más fino y propositivo que se produce en Hispanoamérica.

Se trata de una mujer reflexiva, inteligente y aventurera que siempre cuela ideas interesantes en conjuntos de canciones que casi parecen dominadas por el amor -su escaso éxito y sus muchos fracasos-. Estamos ante una artista siempre inquieta alrededor de formas musicales -que ella considera sencillas- pero también ante alguien interesada en conocer ciudades, gente y culturas.

Julieta no necesita de estridencias y escándalos, siempre ha tenido una personalidad tranquila que combina con gran sensibilidad estética… todo ello está presente en Norteña, una reflexión sobre lo que representa Tijuana a la distancia, el haber crecido ahí y luego repensarla desde la distancia y el tiempo.

Al insistir sobre Norteña y tras haber escuchado sueltos sus adelantos, me interesa apuntar que se trata de un álbum que gana mucho al ser escuchado en el orden en el que es presentado y como una obra que cuenta algo de principio a fin.

El comienzo es inmejorable con “Tiempos dorados”, con ese sonido de norteña evolucionada, instrumentos de viento, requinto y un arreglo muy interesante, que anticipa los buenos haceres de El David Aguilar, quien fungió como coproductor. Y luego viene “Tengo que contarte”, con ese sabor de la vieja escuela de las norteñas y que es una historia de complicidad entre amigas y en la que sobresale especialmente el clarinete.

Luego llega “La línea”, tema que posee toda la pátina sonora de la Venegas… un sello muy identificable que ahora incorpora la participación de Yaharitza y su Esencia para contar una historia de separación… gente distanciada por la frontera y que no se deja abatir…  que está dispuesta a vencer la separación a toda costa… una canción de amor que también se torna política.

Seguimos con “Leyendas de Tijuana”, una composición que es una crónica musicalizada estrechamente personal y que nos hace desear emprender la lectura del libro Norteña: Memorias del comienzo, que ha editado a través de Almadía, y que le permitió potenciar todo este proceso memorioso.

Julieta contó que sintió que tiene que ser más estricta y minuciosa con lo que escribe en comparación de las canciones, aunque le sobra colmillo para componer piezas que de inmediato impactan en el vox populi, tal como ocurre con “Volver a tí”, un dueto, nada menos, que con Bronco, agrupación liderada por Lupe Esparza, que era de lo más escuchado en el tiempo en la que la novel acordeonista aterrizó en la ciudad de México para seguir con su carrera.

Y aunque Norteña incluye la presencia de otros invitados sobresalientes -Ruzzi, Meme del Real y el propio El David Aguilar-, será una canción en la que está sola Julieta la que pase a lo mejor de su repertorio… me refiero a “Terca”, que bien puede tomarse como parte de su autobiografía en cuanto a la narrativa y otro trancazo norteño en lo musical; aquí enfatiza que ha defendido siempre su manera de pensar y de vivir.

Este viraje hacia ritmos vernáculos en Julieta Venegas se da de una manera muy orgánica, muy natural… es una vuelta a expresiones con las que se relacionó desde pequeña y que en modo alguno le resultan ajenas -todo lo contrario-. 

Norteña es un álbum de madurez que denota la gran capacidad de evocación de la tijuanense… he aquí una artista en plenitud memoriosa desde el presente y sin que la nostalgia le sea un lastre… el presente como gozo total.

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MHO

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