Beth Orton:  música que emerge del fango de los años

CIRCO SÓNICO

Beth Orton:  música que emerge del fango de los años

CIRCO SÓNICO

Juan Carlos Hidalgo
Julio 13, 2026

La inglesa Beth Orton tiene una gran reputación fraguada durante años y que le valió un reconocimiento como una figura clave de la folktrónica, pero desde hace tiempo ha tomado distancia de esa vertiente y se ha decantado por un música más orgánica que le permite comunicar de mejor manera ese intimismo tan honesto y cierta espiritualidad que le acompañan.

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Acometo la repetida escucha de The Ground Above -su noveno álbum- mientras inicio también la lectura de la reputada novela La Virgen Cabeza, escrita por la argentina, Gabriela Cabezón Cámara, y a las primeras de cambio me topo con una frase demoledora: “Cuando se abre la conciencia a la muerte o la muerte a la conciencia algo se abisma en el centro del ser, se fisura de nada y la nada lacera más que la tortura…”.

Luego entonces me impacta mucho la letra de la canción que da título al disco y que es la que ocupa el lugar de apertura de la obra; la nativa de Norfolk no demora en soltar un lapidario: “Soy invencible como el duelo”… ¡una vez más la muerte! Beth tiene 55 años  y sabe bien que la existencia golpea, desgasta, jode, pero que también recompensa, y es por ello que desea actualmente cancionar acerca de la memoria, la identidad, la maternidad y, por supuesto, el duelo.

A propósito de las 8 canciones que integran The Ground Above, su autora tiene muy en claro de dónde es que provienen: “Lo que crece en el fango de los años da origen a criaturas extrañas y salvajes. Cuando la conformidad llega a su fin, cuando lo superfluo desaparece y nos acercamos a la fuente de la vida, entonces el final inspira el principio, la disolución de los ‘yoes’ inventados para enmascarar...”.

Ese primer tema titular marca el camino de una música que se torna evanescente , que no cree en artificios y que pretende poseer apenas la instrumentación necesaria para calar hasta la médula. Durante su desarrollo asevera otro aspecto importante: “Cuando el amor es la única certeza que existe”.

Nos encontramos ante una mujer que ha vivido mucho y que se ha concentrado en contarnos acerca de sus hallazgos, tal como ocurre en “Before I Knew” y “Cigarettes Curls”, que se afianzan como un seguidilla profunda y que desvela pinceladas de jazz, piano, una batería precisa y sintetizadores que aportan textura.

Beth ha hecho un disco en alto contraste, uno que me hace pensar en otra Beth muy ilustre… por supuesto que la referencia es Beth Gibbons, como solista y en su reciente etapa, aunque la agradable sorpresa es la colaboración de Adrian Utley -desde Portishead-… todo termina por unirse.

Y a partir de allí podemos mencionar al resto de colaboradores, que conforman una lista larga y destacada: Shahzad Ismaily, Sam Beste, Christos Stylianides, Chris Vatalaro, Vishal Naya, Dave Okumu (The Invisible) y Grey McMurray .

No debió ser fácil el trabajo de Paul Butler, también miembro de la banda The Bees y productor de Michael Kiwanuka, para articular todo ese talento desfilando por el estudio en pos de sacar lustre a unos temas de cierto halo lóbrego y meditativo. A lo largo de todo el álbum hay contención y reposo, lo que queda de manifiesto en “Wainting”, cuyo arreglo es muy discreto y efectivo a base de piano.

Beth Orton nos ofrece un disco muy elegante que saca lo mejor del art-rock, sin que por ello le venga mal algo de tradición -se nutre de ambos mundos-. Es un conjunto con su punto atmósférico -algo brumoso-, que no deja de bordear temas importantes como la edad y la sobrevivencia.

The Ground Above es una obra que va avanzando progresivamente, que se va colando en nuestra sensibilidad… en ella hay una mujer real que ha exprimido de la vida hasta su última esencia.

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