¡No estás solo!

¡No estás solo!

DESDE LO REGIONAL

Raul Arroyo
Marzo 31, 2025

La estridencia, pero más el mensaje del grito, marcarán el episodio parlamentario; será como la piedra generadora de la onda expansiva, cuyos efectos calarán más allá de lo mediático y la crónica anecdótica. Nombres, discursos, actitudes, imágenes, todo forma esa anatomía de un instante descrita por Javier Cercas, del 23F en el Congreso de los Diputados de España, atinadamente referida por Carlos Pérez Ricart (Reforma 26/III/25). 

El coro del ¡No estás solo! fue más potente, superó la razón de la vicecoordinadora de la bancada mayoritaria en la Cámara, Gabriela Jiménez, quien horas antes le declaró a Ciro Gómez Leyva, en su espacio informativo, dos palabras, únicamente dos, apuntando a la trascendencia de la inminente disyuntiva: seamos congruentes.  No necesitaba explicar ni argumentar más la combativa diputada. Quien la entendió, entendió hasta donde impactaba su llamado. No fue suficiente, extrañamente, más viniendo de una mujer influyente, para virar la trayectoria del dardo, más todavía: la sumó a las víctimas colaterales. 

Ahí se estrellaron las voces, marchas, pintas, protestas, denuncias, luchas, el discurso de tantas mujeres, frente a la actitud y respuesta de las ahora empoderadas, tristemente incongruente, inentendible, mecánica, sin argumentos, indubitable en el gran tablero de los votos, e igualmente conocida por sus electoras y electores en los distritos a donde les pidieron su representación democrática y se las confiaron. Decepcionante. ¿Será el embeleso del poder la causa de la frívola mutación? 

Va una observación jurídica elemental: el desafuero no sentencia, la Constitución prohíbe prejuzgar los fundamentos de la imputación, su naturaleza no tiene efectos sancionadores al no provenir de un tribunal; tampoco se decide en una sesión, tiene formalidades de acusación y defensa; su valoración es política no penal. Tampoco el fuero no se pone y se quita discrecionalmente, y cuando se tiene limita a quien lo goza, como a la autoridad en sus actuaciones respecto de esa persona, a riesgo de producirlas viciadas por la vigencia de la inmunidad constitucional de legisladoras y legisladores. 

Y más: este hecho abre otro debate planteado técnicamente por Jorge Nader Kuri (El Universal 27/III/25). No es un simple caso de hombres contra mujeres, dice el penalista, revela una de las paradojas más agudas del sistema de justicia penal mexicano: en lugar de servir a las víctimas, el diseño actual de la prisión preventiva oficiosa termina beneficiando a los acusados con poder político, concluye Nader, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias Penales. 

La feria de la incoherencia incluye las expresiones en defensa de la presunción de inocencia, de las depositarias y depositarios del mismo Poder Legislativo omiso, sin el  mínimo pudor, para acatar el mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos cuyas recientes sentencias obligan al Estado mexicano a la desaparición de la prisión preventiva oficiosa por ser una medida contraria de aquel principio constitucional y convencional. Por lo demás, el lenguaje en la máxima tribuna de la República confirmó la ignorancia del trámite votado. 

Queda registrada una coincidencia, más útil por contradictoria: el coreado acompañamiento de la votación fue en fecha 25 del calendario, Día Naranja. Así, el ejercicio del poder confirmó el tamaño del faltante por remontar, para eliminar la violencia contra las mujeres. El ejemplo no pudo ser mejor para ilustrar su dimensión. 

Entre el grotesco orfeón y la convocatoria de Gabriela Jiménez, quedémonos con la legisladora de Morena; ambas expresiones permanecerán, pero esta con la notable  diferencia de su sensatez y gravedad. 

MHO