La muerte del Indio Solari: sentido y trascendencia del rock argentino

CIRCO SÓNICO

La muerte del Indio Solari: sentido y trascendencia del rock argentino

CIRCO SÓNICO

Juan Carlos Hidalgo
Junio 8, 2026

Hace muy poco -un par de semanas a lo sumo- escribí en este mismo espacio, a propósito del guitarrista Alejandro Marcovich y su grave estado de salud, de la notable ausencia de elementos en el rock mexicano que coadyuvaran a la construcción y consolidación de una mitología, que, por supuesto, se produce mayormente a través de la feligresía y entrega de la gente.

Se trata de un complejo fenómeno socio-cultural que acompaña a la historia del rock argentino; por supuesto que cuando tecleaba aquel texto tenía en la memoria a Gustavo Cerati, Luis Alberto Spinetta, Luca Prodan y otros tantos que ya no están físicamente en este plano de existencia, pero entre los vivos ese acento mítico les pertenecía a Charly García y al Indio Solari, líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, banda en la que compartió glorias con Skay Beilinson (guitarrísta con el que peleó el liderazgo), Semilla Bucciarelli y Willy Crook.

Se trató de una agrupación que se instaló en lo más alto de la cultura popular argentina, que fue consagrada por la gente como sus voceros y que llevó hasta el pináculo al rock barrial o chabón -como se le dice en aquellos lares-. Llegaron hasta un punto en que cualquier estadio les quedaba chico y los shows se complicaban no sólo por la logística, sino por la represión policial, que dejó detenciones y algún muerto.

Y en medio de aquella vorágine, el Indio Solari era un especie de santón, un chamán urbano al que la gente idolatraba con un fervor desbordado. Ese tipo de figuras son muy especiales… casi en extinción, por ello la muerte de Carlos Alberto Solari, el 5 de junio a los 77 años, ha provocado un alud de reacciones y congregaciones desde Salta -muy al norte- pasando por la Plaza de Mayo en Buenos Aires y que se replican en muchas otras ciudades… incluyendo La Plata, de donde surgieron en 1976.

Para el avezado periodista Humphrey Inzillo al fallecimiento había que describirlo como: “el día más triste de la historia argentina desde la muerte de Diego Maradona”; con ello queda claro que se suma al culto ricotero, integrado por incondicionales que durante años viajaban a cualquier lugar en que se presentara la banda acompañados por una pasión indescriptible.

Se trata de un hecho de enorme trascendencia para el rock argentino que habrá que ir comprendiendo más con el paso del tiempo; por lo pronto, retomó un fragmento del periodista Eduardo Fabregat publicado en Página 12 para irlo dimensionando: “Músico, cantante, compositor, poeta, diseñador, artista, pensador. Bandera y camiseta. Autor de frases que atraviesan y atravesarán los tiempos, capaz de condensar en un puñadito de palabras todo un universo a disposición de quien quisiera habitarlo. Apropiarse.

Mucha tropa riendo en las calles. Violencia es mentir. Todo preso es político. Puede fusilarte hasta la Cruz roja. El futuro llegó: todo un palo.

Cada quien agrega las suyas, porque el Indio nos habló a todos. Y se convirtió en estampita y estandarte aun a su pesar, más allá de que todo artista desea que su obra sea conocida por muchos”.

Por su parte, una figura histórica del periodismo musical argento, como lo es Alfredo Rosso, que fuera pluma de la legendaria revista El expreso imaginario, apuntó: “el crecimiento de la banda coincidió con las profundas transformaciones sociales que atravesó la Argentina durante los años 90. Cuando gran parte de la juventud quedaba afuera del modelo económico de la época, los Redondos se transformaron en un fenómeno que iba mucho más allá de la música. Los Redondos fueron un refugio espiritual.

Tras el fin de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en noviembre de 2001 después de un concierto en Córdoba, el Indio Solari se refugio en su estudio Luzbola para enfrentar al Parkinson; posteriormente, montó algunos proyectos, entre los que se encuentran Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado (con quienes lanzo el estupendo El ruiseñor, el amor y la muerte, 2018)  y El Mister y los Marsupiales Extintos.

Su último concierto fue en Olavarría durante marzo de 2017 y congregó a más de 400 mil personas y dejó 2 muertos a causa de una avalancha humana. Hoy mismo miles de seguidores asisten al estadio José María Gatica y al Parque Domínico en Avellaneda por homenajearlo y extender su leyenda.

Quedan pues expuestas las razones para que en el diario Clarín, Virgina Messi, pueda concebir un título tan contundente: “Éramos jóvenes, feroces, hermosos, algo ingenuos y ahí estaban el Indio y los Redondos.

Que el Indio Solari siga su estruendoso viaje.

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acf

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