Alejandro Marcovich y la construcción de mitología

Alejandro Marcovich y la construcción de mitología

CIRCO SÓNICO

Juan Carlos Hidalgo
Mayo 25, 2026

El hecho tácito es que para la horade escritura de esta columna el extraordinario guitarrista argentino Alejandro Marcovich se encuentra en estado de coma y el pronóstico acerca de su salud futura es incierto. Las reglas de la vida ahí están y sólo resta esperar los designios del destino.

Una situación límite para un ser humano nos lleva a ponderar el legado del artista, que a fin de cuentas es lo que habrá de prevalecer y lo que lo pondrá de cara a la posteridad.

Hace algo de tiempo Israel Ramírez (líder de Belafonte Sensacional) quiso elevar la polémica en torno a la sobremesa de una comida en la que nos encontrábamos un puñado de periodistas -con David Cortés entre ellos- pidiendo que se eligiera el lugar que ocupan en términos cualitativos el rock mexicano, el argentino y el español.

Aquella disputa fue muy acalorada, considerando que David es un estudioso y entusiasta del asunto local, pero de mi parte -pese al riesgo de ser tildado de chovinista- coloqué en el primer lugar al rock argento.

Uno de mis argumentos fue precisamente a que allá -al sur del sur- se trabajó desde distintos frentes para la construcción de una mitología que sustentara e hiciera más fuerte a la música rock que se ha compuesto desde Salta hasta la Patagonía.

Ese halo mítico contribuye a sublimar un producto artístico-cultural que de otra manera se quedaría casi en algo meramente terrenal y sin un valor agregado. 

Siempre he pensado que algo de ello le falta al rock mexicano… tal vez demasiado terrenal, muy mundano y carente de esos elementos que lo lleven a otro nivel de feligresía y culto -uno laico, por supuesto-.

Con todo lo que ya ha hecho Alejandro Marcovich para el rock mexicano tenemos que considerarlo como una figura que contribuye a la construcción de esa mitología, en el entendido de que es un sistema de creencias que se establece para dar sentido a un mundo.

Se requiere de figuras heroicas que tengan los tamaños para habitar el Panteón del rock mexicano -sobrado de espacio- y muy pocos pueden ostentar que su labor musical ha sido un elemento clave para establecer una estética… un sonido característico.

Y Marcovich lo ha hecho… casi está de más mencionarlo. Siempre que se ponga como tema la existencia de una estética sonora para el rock mexicano hay que considerar a este guitarrista como un edificador esencial de tal concepto -por muchas variantes que pueda tener-.

Su legado en el plano estrictamente musical trasciende los claroscuros que ha tenido como persona y las intensas polémicas que ha generado. Nadie puede negar que lo rodeó siempre una radicalidad que no hacía sencilla la convivencia.

No es poca cosa vincular a Alejandro cuando se trata de abordar el desarrollo de una identidad -sea la que sea- para el rock hecho en México. Se trata de un conocedor y estudioso de la tradición musical de América Latina y del resto del mundo, además de un ejecutante virtuoso de la guitarra.

Marcovich es una figura poliédrica, no carente de zonas oscuras y de personalidad compleja… todo ello aporta, además de la obra -que es lo más importante- para el rock mexicano vaya construyendo paso a paso sus propios mitos… ¡Y vaya que hacen falta figuras que cuenten con un legado de verdadero peso!

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