Una sección de instrumentos de viento que incluía clarinete, tuba, trompeta, saxofón y en algunos momentos flauta que se fundía con una guitarra requinto que ahora escuchamos frecuentemente en los corridos tumbados, pero que lleva décadas como un símbolo de la música norteña… todo ello está presente en el nuevo formato de las canciones de Julieta Venegas.
El pasado viernes 5 de junio tuve la suerte de asistir al concierto de la tijuanense en el auditorio Explanada de la ciudad de Pachuca, una sala que contó con un sonido impecable y una interesante puesta en escena que incluye tarimas en distintos niveles, imágenes alusivas a Tijuana y un excelente juego de iluminación.
Ante todo me interesa resaltar el hecho de que la presentación se centró en los temas de Norteña, un álbum que fue concebido a la distancia -cuando todavía radicaba en Buenos Aires- y que se debe a la nostalgia sentida por su tierra natal.
Al evocar a Tjuana se entiende que surja el sonido norteño al estilo Bronco, luego una cumbia modificada y hasta una canción de despecho que lleva todo el sello de Paquita La del barrio… si hay una forma de acercarse a definir la ciudad y su cultura es la diversidad… no en vano allí los burros se disfrazan de cebras.
Teníamos una idea muy clara de cómo debían de sonar las canciones de Norteña en directo, pero la verdadera sorpresa llegó con el resto del repertorio… Julieta Venegas sabe como transitar entre el pop, el rock e incluso el hip-hop; cuenta con una larga lista de temas que son éxitos probados y que se han instalado en el vox populi, pero que a través de nuevos arreglos renacen transformados y fortalecidos.
Ofrecen una experiencia que me ha hecho pensar durante las semanas siguientes en que sería formidable que a este notable grupo de canciones se le denominara Música Popular Mexicana, o bien, Música Mexicana Contemporánea; ambos términos me parece que describen muy bien al tipo de sonido que ha encontrado y además le aportan una gozosa flexibilidad que le permite acoger diferentes estilos y corrientes.
No puedo sino remontarme a los años sesenta del siglo pasado, cuando una revuelta artística concibió al sur del continente americano lo que terminó por llamarse Música Popular Brasileña, un concepto que hasta la fecha sigue funcionando a la perfección a través de una elasticidad sonora que brinda entera libertad de movimientos.
Es así como podemos disfrutar de lo que hacen Caetano Veloso, Jorge Ben Jor, Gal Costa, Chico Buarque y muchos otros sin mayor complicación a la hora de buscar una definición que funja como un común denominador…. Música Popular Brasileña.
Julieta Venegas ha encontrado en Norteña un sonido muy peculiar en el que cabe su característico acordeón, que sabe como rendir homenaje a una larga tradición de músicos norteños, pero que a la vez rebosa de un sentido del presente en el que la amplitud de miras es una forma de ser y estar en el mundo del siglo XXI.
Te recomendamos: Edgar Morin ha muerto, y con él 104 años de filosofía y humanismo
Me parece muy lógico y viable que a la propuesta actual que oferta se le considere Música Popular Mexicana… así, libre de ataduras y mayores complicaciones… posee un sello de identidad que no podría provenir de ningún otro país del mundo.
En Brasil lo consiguieron, no veo porque en México no pudiera darse, ya que así podríamos aplicarlo a Café Tacvba, Lázaro Cristóbal Comala, Juan Cirerol, Damaris Bojor y hasta Son Rompe Pera, entre otros tantos.
Música Popular Mexicana… le calza perfecto a la Julieta Venegas de hoy día, no se diga más.
Sigue nuestro CANAL ¡La Jornada Hidalgo está en WhatsApp! Únete y recibe la información más relevante del día en tu dispositivo móvil.
mho

/https://wp.lajornada-hidalgo.prod.andes.news/wp-content/uploads/2025/06/Juan-Carlos-Hidalgo.webp)
