LORENA PATCHEN

DELIBERADAMENTE

“Entre creer que nunca nos pasará y vivir con miedo”

DeLiberadaMente

Lorena Patchen
Octubre 26, 2026

¿Cuántas veces evitamos hablar del cáncer de mama por pensar “eso les pasa a otras personas, a mí no me va a pasar”, o, todo lo contrario, sentimos tanto miedo que nos lleva a evitar una conversación, buscar información al respecto o acudir a una revisión médica?

Entre una y otra postura hay un punto de equilibrio, el necesario para cuidarnos desde el amor propio sin dejarnos rebasar por el miedo y la angustia ni tampoco llegar a la apatía.

Hoy quiero que reflexionemos sobre el autocuidado, en qué hacemos y no, y los motivos detrás de nuestros actos y omisiones en el cuidado de nuestro cuerpo y salud física y mental.

Aprovechando que estamos en octubre rosa y que este mes está enfocado en la prevención del cáncer de mama, en el que se promueve la información, se invita a la detección oportuna, se señala el acceso a los servicios de salud, se destaca la importancia del acompañamiento a quienes viven con esta enfermedad y se busca que cada vez haya mayor sensibilización acerca del cáncer de mama, me gustaría que al respecto abordemos nuestros miedos, las dudas que tenemos (aun si algunas nos parecen difíciles de mencionar en voz alta), que reflexionemos sobre el autocuidado, que hablemos con otras mujeres acerca de lo que nos preocupa o incluso que nos llena de angustia, que compartamos nuestras experiencias, porque cuando nos escuchamos unas a otras recibimos contención, aprendemos, nos acompañamos y nos invitamos a atender nuestra salud.

Igualmente, hablemos de asistir a consulta con especialistas en salud donde encontremos un lugar seguro para prevenir o dar seguimiento.

Dependiendo de las circunstancias de cada una, la personalidad y el entorno, la revisión médica puede parecer fácil o ser algo extremadamente complicado, y por esto mismo es que necesitamos sentirnos validadas, escuchadas y acompañadas en estos procesos.

Encontrar el equilibrio

La forma en la que interpretamos una situación influye en cómo nos sentimos y lo que hacemos, esto puede llevarnos a tomar la decisión de comprometernos con dar seguimiento a las evaluaciones medicas necesarias, conocer y seguir medidas que disminuyen el riesgo, desmitificar el cáncer de mama y el apego al tratamiento en caso de su diagnóstico.

Para muchas de nosotras lo que le ocurre a nuestro cuerpo es muy importante y claro que sentimos miedo cuando puede tratarse de alguna enfermedad, a veces porque nos preocupa que pasaría con la familia si enfermamos, debido a haber escuchado historias demasiado dolorosas al respecto, ante la incertidumbre, en fin, ¡tantas razones por las que es válido sentir miedo, ansiedad, enojo o culpa!

A pesar de esto, lo que hace la diferencia es tener la información y atención correcta.

Y no se trata de vivir con miedo, pero tampoco de voltear hacia otro lado.

Ambas reacciones son humanas y tienen que ver con la propia historia.

La negación puede tranquilizar por un tiempo, pero esa protección temporal puede evitar que se tenga un diagnóstico a tiempo.

El equilibrio puede iniciar cuando admitimos que el cáncer de mama existe y que puede afectar a distintas personas, reconocer que no controlamos todo lo que ocurre en nuestro cuerpo y aun así es posible informarse, prestar atención a los cambios, buscar orientación y atención médica.

Cuidarnos no significa vivir con miedo.

Confiar no es igual a abandonar el autocuidado.

Conversaciones que nos conviene tener entre mujeres.

Una conversación con una amiga, una hermana, entre madre e hija o una compañera de trabajo nos puede hacer ver algo que hemos estado postergando, nos ayuda a comprender que no somos las únicas en sentir miedo o no conocer más del tema, hablar puede indicarnos el camino siguiente.

Obviamente, hay que hablar con respeto, motivadas por el deseo de cuidarnos, sin exageraciones que puedan provocar o provocarnos más temor, es distinto compartir información confiable a contar datos de los que no se tiene seguridad, escuchar sin juzgar ni minimizar lo que alguien siente, validar el miedo que otra mujer manifiesta, aceptar los bloqueos o postergaciones, admitir que la revisión o los exámenes pueden no ser agradables y que por ello es aún más importante asistir con profesionales de la salud empáticos, que validen miedos, dudas, síntomas…

Imagínate que tenemos una reunión de mujeres en las que hablamos sobre: Cuando fue la última vez que revise mi salud, en la que alguien admite: “Estoy posponiendo una consulta por miedo, falta de recursos económicos, falta de tiempo o por posponer mi salud al final de todo”. En la que compartimos qué lugares conocemos para acudir a solicitar ayuda si notamos un cambio en las mamas.

Una reunión en la que admitimos qué está siendo guía en nuestras decisiones al respecto: Rumores, publicaciones en redes sociales, la historia de otras mujeres, consejo médico.

Hablar y escucharnos entre nosotras nos serviría para reflexionar cuanto nos estamos permitiendo pedir ayuda, como atendemos nuestra salud, si solemos esperar a sentirnos mal para acudir al médico y en este caso, cuánto sabemos sobre el cáncer de mama, qué es lo que conocemos sobre la autoexploración, si reconocemos que es importante conocer nuestro cuerpo y que esto no suple la atención médica.

Y así respecto a otros temas de salud y bienestar que son indispensables para nosotras.

No te quedes con dudas, no guardes tus preocupaciones y miedos en silencio, compártelos con las mujeres que te quieren, te vas a sorprender al darte cuenta de que ellas también se han sentido así, busquemos juntas atención de profesionales de la salud que nos puede ayudar a salvarnos la vida.

Un diagnóstico…

¿Has escuchado a alguna mujer decir “mejor no voy al médico, ¿qué tal que si tengo alguna enfermedad?”.

Esto es muy natural, la confirmación de un diagnóstico es uno de los momentos más difíciles en diversas enfermedades, pese a ello es la mejor forma para empezar un tratamiento a tiempo.

Emocionalmente no se está preparada para un diagnóstico, la familia, la pareja, el contexto marca emocionalmente una gran diferencia, es necesario que quienes acompañan a una mujer con cáncer de mama también reciban orientación para hacerlo, esto facilita un mejor acompañamiento y que quien cuida también sepa cómo cuidarse.

Autocuidado desde el amor propio.

Procurarse un estilo de vida saludable no es egoísmo, es amor. Amor a la vida, a las personas más importantes de tu vida, y por supuesto, a ti misma.

Y si, reconozcamos que el autocuidado nos exigirá mucho más esfuerzo que no hacerlo, pero los beneficios que puede brindarnos, los resultados de construir una relación consciente y comprometida con nuestro cuerpo valdrán la pena, puede ser que no haya certezas, es verdad que no tenemos control absoluto de nuestro cuerpo, que hay variables que pueden alterar lo que hacemos para cuidarnos, y pese a ello, el estilo de vida saludable si puede blindarnos o en algunos casos darnos más herramientas para transitar mejor por una enfermedad.

Si amas a otra mujer invítala a cuidarse, elijamos amar nuestro cuerpo distinguiendo las decisiones más afortunadas para preservar su bienestar.

Y antes de despedirme, quiero expresar mi profundo respeto por las mujeres que hoy enfrentan el cáncer de mama, deseo de corazón que encuentren la fuerza, el

acompañamiento y la atención que necesitan para transitar este proceso, a las mujeres que han sobrevivido a la lucha contra esta enfermedad, un gran reconocimiento y felicitaciones.

Y alentarnos a comprometernos al autocuidado por las que ya no están, por todas las mujeres que amamos que estén en nuestra vida, fortalezcamos la relación que tenemos con nuestro cuerpo, habitémonos amorosamente, reconociendo que el miedo, la culpa, la procrastinación pueden aparecer, incluso cuando sabemos que cuidarnos es importante, a recordar que hay que determinarse a cuidarse, incluso si nos tenemos que recordar esta elección cada día, a no culparnos por lo que hemos pospuesto y buscar como dejar de hacerlo.

A dar seguimiento entre nosotras, adueñándonos cada una de la autorresponsabilidad, pero acompañándonos solidariamente, sabiendo que no tenemos que hacerlo solas.

Amar nuestro cuerpo también significa cuidarlo, conocerlo, escucharlo y atenderlo, cuidarnos es amor propio, y acompañarnos entre nosotras es un acto de amor colectivo… ¿Cuándo realizaras una reunión para hablar de este tema con las mujeres que más quieres?

Hasta nuestro próximo encuentro… un abrazo.

Psicoterapia presencial y en línea.

@psicologalorenapatchen

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