Y lo que falta por conocer

Historias que contar

Como lo adelantó el gobernador Julio Menchaca Salazar, se llega a fondo para conocer y cuantificar mal uso de recursos públicos en algunos ayuntamientos hidalguenses, encuadrados en la llamada estafa siniestra.  

Y el primer paso en firme se dio con la detención, el pasado miércoles, de cuatro alcaldes. Otro está prófugo. 

Santiago Nieto Castillo, procurador en funciones, precisó cargos en Epazoyucan, Huautla, Nopala y Yahualica, por uso ilícito de atribuciones y facultades y peculado. 

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El mismo funcionario estimó un monto cercano a los 173 millones de pesos los mal utilizados. 

Precisó que esta es la primera etapa en la que se prioriza la recuperación de recursos. 

Ya antes dijo que como forma de agilizar la procuración de justicia, se buscará la creación de una unidad de imputados, reestructurar comunidades de investigación y litigación. 

Menchaca Salazar no se soslayó al referirse a las aprehensiones. Declaró que se tomará el camino de la ley a partir de la denuncia de quienes integran los cabildos y de la Contraloría estatal. 

Al ludir a los ediles, ya para entonces detenidos, manifestó que lo realizado corresponde a un debido proceso, y que en estas acciones no hay sorpresas, sino sorprendidos. 

La aparente mala suerte 

Un niño y una adolescente de la Ciudad de México, con diferencia de pocos días, polarizaron la atención general en el país. Abner, de seis años de edad, cuando practicaba natación en el Colegio Williams Mixcoac, donde era alumno, falleció ahogado. Elizabeth, de 12 años, salió de su casa como acostumbraba para dirigirse al plantel donde estudiaba. Durante 4 días sus padres no supieron de su paradero hasta que investigadores la encontraron en la central de autobuses de Pachuca, sana y salva. 

Son frecuentes las desapariciones, unas que, lamentable, terminan en crímenes, con adjetivos de horripilantes, y en donde mujeres son las sacrificadas. 

En esos entornos de violencia, se explican las reacciones de los papás de Abner y de Elizabeth. Los primeros, sufrieron acongojados el deceso de su pequeño. Los segundos el confort espiritual de volver a ver a su hija. 

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Abner, como era habitual, fue llevado al colegio temprano, 7:30 horas. No le gustaban las prácticas en la alberca, coincidieron sus progenitores quienes a las 9:30 recibieron un llamado en que se les informó que su hijo había sufrido un percance. Cuando llegaron al Williams, supieron que el pequeño había fallecido por asfixia por sumersión. 

Justamente demandaron justicia, ya que al parecer ni la instructora de natación ni el salvavidas, percibieron que el infante estaba en peligro. Los dos fueron detenidos. Lo que venga en el proceso mitigará, tal vez, el dolor e los afectados quienes ni en el tiempo que sobrevenga podrán olvidar. Claro que no. 

Lo de Elizabeth fue extraño. Abordó el transporte escolar para ir a su escuela. Los padres no volvieron a saber de ella. Hubo videos en donde se le advierte caminando, en apariencia tranquila. Informadas las autoridades iniciaron la búsqueda. Hubo por ahí una pública reacción contra la Fiscal General de la CDMX Ernestina Godoy que, posiblemente, la niña había huido voluntariamente. La funcionaria más tarde ofreció una disculpa. 

Tras cuatro días la desaparecida fue encontrada en la Central de Autobuses de Pachuca. Estaba sentada, y vestía pantalón negro, una sudadera rosa, junto, su mochila. 

Al parecer, una foto en redes la ubicó.  Lo que hizo en su ausencia no se difundió. 

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