30 de julio, Día Mundial Contra la Trata

In principio erat Verbum



“La violencia no es sólo matar al otro. Hay violencia cuando uno emplea una palabra agresiva, cuando hace un gesto de desprecio a una persona, cuando obedece porque tiene miedo”.

Jiddu Kirshnamurti

Hasta hace unos años el método más utilizado por los delincuentes para comunicarse con las posibles víctimas consistía en enamorarlas, y pese a que actualmente las mujeres y niñas continúan siendo el principal sector de la población al que se acercan, hoy la oferta falsa de empleo se ha convertido en el principal medio.

Desafortunadamente, a pesar de que desde hace varios años el tema se ha convertido en un punto de atención para el mundo, aún persisten las cifras al alza, ya que en datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito se calcula que existen alrededor de 2.5 millones de víctimas de la trata en el mundo, sin embargo, se estima que por cada persona identificada existen 20 más sin reconocer.

Uno de los principales obstáculos para su erradicación consiste en la manera en la que este delito infiere en otros y viceversa, además de que su identificación es complicada ya que de acuerdo a la Organización Internacional de Policía Criminal INTERPOL, existen cuatro tipos diferentes de trata de personas: 1) Para someterlas a trabajo forzado, 2) para realización de actividades delictivas forzosas, 3) para explotación sexual y 4) para extracción de órganos; de igual forma la Organización de las Naciones Unidas ha contemplado la mendicidad forzada, el matrimonio forzado y la venta de niños soldados como formas de trata, por lo que sus múltiples rostros hacen realmente complicado atacarla.

La trata de personas es un delito que ha persistido a través de los años, sin embargo, fue reconocido recientemente (a finales del siglo XIX y principios del XX) como un problema social al surgir el término: “trata de blancas” el cual hacía referencia a la movilidad y comercio de mujeres blancas, europeas y americanas, con objeto de explotarlas sexualmente.

Por desgracia, la recesión económica causada por el COVID-19 impacta directamente en el riesgo de ocurrencia del delito de trata de personas, principalmente por el incremento de población con necesidades económicas derivadas del crecimiento del desempleo lo anterior de acuerdo a datos del informe publicado el pasado 2 de febrero del 2021 denominado: Reporte Global sobre Trata de Personas 2020 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Este delito es inaceptable, los traficantes ven a sus víctimas como mercancías sin tener en cuenta la dignidad y los derechos humanos; venden a otros seres humanos por un precio que puede alcanzar hasta decenas de miles de dólares estadounidenses, y las grandes organizaciones criminales son las que obtienen los ingresos más altos; una de las situaciones más interesantes es que, el análisis antes mencionado señala que actualmente los criminales han integrado la tecnología en su modelo de negocio en cada etapa del proceso, desde el reclutamiento hasta la explotación de víctimas.

Pese a que el tema se ha convertido en un tópico constante en libros, documentales, películas y series aún el camino para que este fenómeno deje de afectar a la sociedad se visualiza largo, este 30 de julio hagamos un alto para reflexionar sobre los alcances y la manera en la que afecta la paz social, pero, sobre todo, trabajemos desde cada uno de nuestros ámbitos para detener su avance; porque cada niña, niño,  mujer u hombre víctima de trata es una persona a la que se ha buscado despojar de una de las cualidades más importantes como seres humanos: la dignidad.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

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