Sor Historia

Vozquetinta



¿Cómo anda de ánimo? ¿Se encuentra lista? En 2021 van a traerla de arriba para abajo con festejos conmemorativos. La caída del sistema tenochtiteco, el empoderamiento de la 1T. Quinientos años de aquello, doscientos años de esto. Tal vez hasta el aniversario de otro fenómeno (cualquier efeméride redonda viene como anillo al dedo; digamos, el año estandarizado por la mayoría de cronistas para fijar el término de la etapa armada de la Revolución, cuando el Rey Viejo fue asesinado en la poblana aldea de Tlaxcalantongo). Lo importante es presentarla a usted como ajonjolí de todos los moles, aunque apenas la conozcan por encimita y le alcen los hábitos para fajarle el corsé de los esquemas fáciles.

Ha oído hablar, supongo, de su álter ego, la historia de bronce. También, sin duda, del maniqueísmo ¿De veras es así su carácter? ¿Son santas de su devoción las dicotomías: la heroicidad / la villanía; el bien / el mal; lo blanco / lo negro? No por humanística deja usted de ser una ciencia; por tanto, ha de basarse en principios éticos, aplicar con rigor metodológico las herramientas de análisis, sustentar cada juicio, ubicar sus datos en un contínuum de matices. Como si cumpliera una manda o se hincara en un confesonario.

¡Tanta tela de dónde cortar tiene usted, para terminar zurciendo una cofia tiesa por exceso de almidón! De acuerdo, eso la hace más lucidora y convincente, eso apantalla a los demás, sobre todo a quienes le hacen el fuchi o bostezan con sólo oír su nombre. Pero un cambio de uniforme o de look no significa romper sus votos de objetividad. O dígame: ¿Algún diablillo chocarrero la tienta a interpretar a modo los hechos pasados, sacarlos de su contexto y ajustarlos por conveniencia? Eso no cuadra ni a las hermanitas de la caridad.

Quizá —Covid mediante— formemos este año largas filas para embelesarnos pocos minutos frente a un códice o un penacho de mírame-y-no-me-toques, mientras llega a nuestro olfato el incitante aroma del copal y a nuestros oídos el ronco tam-tam de huéhuetls y teponaztles percutidos por una corporación de danzantes mexicatiahuis. Acaso también nos arrobe el desfile u otros actos gubernativos para rememorar la libertadora llegada de los trigarantes a la plaza mayor de México, aunque no haya entrado a ella el broncíneo héroe de la Patria es primero y sí el villano fusilado en Padilla. Cosas de la religión cívica.

Perdone, reverenda madre, si con mi cuestionamiento de hoy se le sube la leche. Nos vemos dentro de doce meses, a ver cómo le quedó el rompope. Voy al coro y regreso.

Enrique Rivas Paniagua

Contlapache de la palabra, la música y la historia, a quienes rinde culto en libros y programas radiofónicos