Paradojas

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El escaso impacto de la tecnología sobre la productividad se conoce como la Paradoja de Robert Solow (1987), economista estadounidense quien observó que la digitalización de los centros de trabajo no aumenta los rendimientos.

Redacción
Mayo 13, 2026

Tecnologías sin productividad

El escaso impacto de la tecnología sobre la productividad se conoce como la Paradoja de Robert Solow (1987), economista estadounidense quien observó que la digitalización de los centros de trabajo no aumenta los rendimientos, es decir que no se consigue producir más con menos en las organizaciones que invierten en tecnologías sin que se transformen sus economías.

Así como la incorporación de la electricidad tardó 40 años en reconvertir las fábricas, la contradicción revela ahora que sin un cambio cultural la adopción de herramientas tecnológicas puede ser una inversión en vano, porque si no se integran nuevos procesos industriales, habilidades e innovación, ni se incorpora una renovada mentalidad empresarial, capacitación y organización, la automatización y digitalización no reducirán costos ni acelerarán procesos, sino solo incrementarán la carga de trabajo y la complejidad.

La paradoja se presenta porque la tecnología no se integra como medio sino como fin, y su adopción se apoya en la notoriedad entre las empresas pares. La fiebre de la innovación incorpora tecnologías de última generación sin analizar necesidades y considerar alternativas que evalúen el costo de oportunidad; se adquiere equipamiento de alta gama sin avanzar en la formación del personal que va a utilizarlo.

El espejismo de la modernidad hace creer que toda tecnología nueva es por definición más eficiente. Pero la eficiencia no es propiedad intrínseca del adelanto; no toda tecnología posible es plausible y su incorporación como arsenal tecnológico puede generar una hipertrofia, donde el deslumbramiento prevalece y lo novedoso desplaza a lo necesario.

Por supuesto, la tecnología no es de suyo adversaria, ni la idea es frenar toda innovación, sino adoptar políticas basadas en evidencias, prioridades y discernir lo útil de lo impresionante, para no dejarse atrapar en la paradoja de la ineficiencia tecnológica, que puede ser fuente de disfunción y frustración.

Solow sigue teniendo razón aunque su paradoja solo pueda ser temporal, mientras la economía, la educación y los procesos de trabajo no absorban plenamente la tecnología su incorporación no implicará necesariamente mayor productividad. Pero la llamada “Explosión de la inteligencia económica”, hará crecer la oferta en forma exponencial, porque una máquina diseñará otras más inteligentes aún, hasta llegar al esplendor de los bucles de la abundancia. Entonces, la paradoja de Solow será solo una observación incómoda a la era digital, por ahora la antinomia sigue siendo una verdad empírica.

Por: Luis Ángeles

crs

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