Cada vez que se registran lluvias en la región Otomí-Tepehua, el miedo y la ansiedad se apoderan de sus habitantes. A ocho meses de las severas inundaciones y deslaves que devastaron Huehuetla en octubre de 2025 —provocadas por el desbordamiento del río Pantepec y lluvias torrenciales—, la vulnerabilidad de la zona ha quedado nuevamente expuesta.
“La gran mayoría de los habitantes vivimos en cerros o tierra que quedó débil después del huracán (Priscila); ahora se siente que somos más propensos a cualquier lluvia”, relata un vecino de la zona.
El panorama actual es de alerta. Aunque el ciclón Boris ya se debilitó a depresión tropical tras tocar tierra, sus remanentes continúan provocando lluvias torrenciales e intensas en la sierra hidalguense. Este temporal mantiene en vilo a las comunidades más alejadas, donde la población denuncia el abandono de las autoridades.
“Los de la zona norte estamos solos, prácticamente aislados de todo vínculo con Protección Civil o el gobierno estatal y municipal. Aquí la gente sabe que tendrá que buscar sus propios medios para sobrevivir”, lamentan los pobladores.
A la amenaza de los deslaves se suma los apagones y cortes en el suministro de energía eléctrica constantes con cada tormenta, dejando a las familias a oscuras e incomunicadas en los momentos de mayor peligro. Esta falta de servicios básicos potencia la crisis de infraestructura vial en la región.
Desde el pasado domingo, el puente de Zicatlán —una de las principales vías de acceso y conectividad de la zona— colapsó una vez más, impidiendo el paso a las localidades más aisladas de la sierra.
Ante esta emergencia, los habitantes han manifestado su rechazo a las medidas temporales de las autoridades.
“Consideramos que un puente ‘provisional’ no es la solución. Han transcurrido ocho meses y ¿cuántos puentes provisionales han puesto?”, cuestionan con indignación.
La comunidad teme que, si la lluvia no para, la corriente termine por llevarse los restos de la estructura actual, lo que dificultará y retrasará aún más una reparación definitiva.
“Ya solo estoy pensando en qué momento va a volver a llover de esa manera”, expresa una habitante de la cabecera municipal, reflejando el trauma latente en una región que en 2025 vio cómo el lodo sepultaba casas, vehículos y pérdidas materiales incalculables.
Por su parte, el cuerpo de Protección Civil informó que mantiene una vigilancia permanente en el río Pantepec y los arroyos de la región derivado de las lluvias registradas en las zonas altas de la sierra.
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Según el reporte oficial, el nivel del río se mantiene bajo en este momento. Sin embargo, las autoridades reconocieron que las lluvias en las partes altas podrían incrementar gradualmente el caudal de manera repentina, por lo que aseguran continuar con el monitoreo preventivo.
Mientras el mal tiempo persiste, la población de Huehuetla sigue atrapada entre el reporte meteorológico, la fragilidad de sus caminos y el temor constante de que la historia del año pasado se vuelva a repetir.
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