Con 23 años dedicados a la comercialización de artesanías bordadas a mano, María de Lourdes Miranda Badillo, de 65 años, ha encontrado en el bordado de Tenango una forma de preservar y promover el trabajo artesanal hidalguense entre los turistas que visitan Huasca de Ocampo.
Originaria de este Pueblo Mágico, María de Lourdes trabaja en colaboración con un grupo de aproximadamente seis personas, entre ellas artesanas de la región de Tenango, quienes elaboran piezas que requieren meses de dedicación debido a la complejidad de sus diseños.
En entrevista con La Jornada Hidalgo, recordó que su acercamiento con esta tradición comenzó hace aproximadamente 25 años, cuando visitó Tenango gracias a una amistad que su hija tenía con una niña originaria de aquella región.
“Yo visité Tenango hace 25 años y conocí el trabajo. Me dije: ‘No, esto es lo mío y es de Hidalgo’. Empecé a conocer también su historia”, relató.
Desde entonces, hace 23 años, comenzó a dedicarse a esta actividad, en la que ha aprendido a reconocer el valor de cada pieza, cuyos diseños están inspirados en figuras de animales, plantas y otros elementos que surgen de la imaginación de quienes los dibujan y bordan.


Explicó que, de acuerdo con la historia que conoce, los primeros bordados se realizaban con hilos negros y rojos, pero posteriormente comenzaron a utilizarse diferentes colores, dando origen a las composiciones multicolores que actualmente distinguen a esta artesanía.
La elaboración de cada pieza representa un trabajo minucioso. De acuerdo con María de Lourdes, una blusa puede requerir hasta un mes de trabajo, mientras que un camino de mesa puede tardar entre cuatro y cinco meses en terminarse.
Por esta razón, destacó la importancia de que los visitantes reconozcan el esfuerzo que existe detrás de cada producto, pues señaló que algunas piezas pueden alcanzar precios de mil 700 a 2 mil pesos, dependiendo de sus características.
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“Es mucho trabajo, todo es a mano, es bastante laborioso. Hay gente que sí lo valora y gente que conoce el trabajo”, expresó.
Actualmente, comercializa sus productos en la explanada del centro de Huasca de Ocampo, principalmente durante fines de semana y temporadas vacacionales, cuando aumenta la presencia de visitantes.


Aunque no cuenta con un establecimiento permanente ni con una página de internet para promocionar sus artesanías, explicó que durante más de dos décadas ha logrado darse a conocer entre turistas y compradores que regresan por sus productos.
Para María de Lourdes, más allá de las ventas, una de las mayores satisfacciones de su trabajo es recibir el reconocimiento de quienes se acercan a admirar los bordados.
“Lo que más me gusta es que a veces la gente viene y me felicita y me dice: ‘Ay, qué bonito, qué bonito trabajo’, y eso para mí es satisfacción”, compartió.
A sus 65 años, María de Lourdes continúa impulsando la comercialización de estas piezas elaboradas artesanalmente, convencida del valor cultural que representan para Hidalgo y de la importancia de mantener vigente el trabajo de las personas que dedican meses a cada bordado.
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