“Esperamos que la mujer trabaje
como si no tuviera hijos y que críe
a sus hijos como si no trabajara” Amy Westervelt
Parte de lo que ha impulsado el movimiento feminista ha sido precisamente que sea reconocido y remunerado el trabajo de cuidados que hacemos principalmente las mujeres, en esta columna he escrito diversos artículos sobre el tema desde las pocas políticas públicas existentes sobre todo en la Ciudad de México y lo que ha ido documentado la academia, aunque de unos años para acá se ha visibilizado el tema, realmente es una cuestión que no logrado traducirse en cambios normativos, políticos, sociales porque sigue existiendo en el imaginario social que esa tarea se debe hacer bien y de buenas por el solo hecho de nacer mujeres y que en las estructuras familiares se repite porque aún se cree que los proveedores económicos son los hombres las cifras actuales nos muestran la realidad: uno de cada 3 hogares están a cargo de madres jefas de familia, además con ingresos precarios, el INEGI dio cifras este año donde informa 28% de las mujeres/madres en México tienen ingresos de uno y hasta dos salarios mínimos y 4.8% no reciben ingresos de ningún tipo.
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Parece un tema simple, pero tan no lo es que aún no se logra que se entienda del todo ¿Qué es lo que requiere el trabajo de cuidados además de ser reconocido?, el tema no solo es económico (pero sí importante) además de estos apoyos el estado tendría que estar dando servicios que se requieren para quienes requieren de los cuidados y para las personas que cuidan ya que sostienen una gran carga mental.
El ejemplo de la falta de entendimiento, lo dio esta semana el Secretario de Educación, Mario Delgado quien anunció que se adelantaría el tiempo de vacaciones por el mundial y por una ola de calor, entonces se armó el revuelo en diversos sectores por una decisión tomada justo desde el desconocimiento del país ya que en México las mujeres le dedican atención exclusiva al cuidado de niñas/os y adolescentes, personas enfermas o con discapacidad casi 20 horas sumándole el trabajo doméstico que esto implica lo que se ha denominado segunda jornada, esta decisión además no toma en cuenta el rezago educativo que aún se tiene por la pandemia del COVID 19.
Dicen los que no saben que la escuela no es “guardería” y no lo es, pero son el segundo espacio que permiten a niños/as y adolescentes estar en un lugar seguro mientras las madres o cuidadoras trabajan porque este sistema en el que vivimos no ha logrado que se pueda compaginar la maternidad con el trabajo, ya que las maternidades se viven desde muchas realidades, algunas muy complejas.
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Mi pecho no es bodega. Cuando hablo de señoros rancios, no me refiero a la edad biológica, sino a pensamientos antiguos que no evolucionan con la realidad del país y del mundo, por eso tanto Natividad Castrejón, Secretario de Educación de Hidalgo y Mario Delgado Secretario de Educación Federal, no alcanzaron a medir las implicaciones que tienen estos cambios en los ciclos escolares, pero además se ve que no tomaron en cuenta a la PresidentA quien ha dado varias clases en La Mañanera sobre lo que es el trabajo de cuidados, debían de escucharla seguido y leer más al respecto, en el caso de Natividad dejar de leer o querer ser una revista de Reader´s Digest antiquísima como sus pensamientos y frases.
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