En la existencia de las personas y las instituciones hay inicios y finales; en medio, etapas, pausas, éxitos y eventualidades. Son los signos del desarrollo, las historias de sociedad y vidas; conjunto de hechos medibles y calificables por su impacto.
La semana concluida ayer, tuvo cuatro acontecimientos significativos para la abogacía mexicana, tres lamentablemente fatales, otro muy afortunado.
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Hubo tres sensibles pérdidas, se extinguieron las valiosas vidas, con diferencia de apenas horas, de tres abogados de diverso perfil, todos de reconocido prestigio en su ejercicio profesional, coincidentes entre sí en la actividad docente y el servicio público.
Ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, profesor y jefe del departamento de Derecho del Instituto Tecnológico Autónomo de México, ITAM, Ulises Schmill Ordóñez falleció el 18 de mayo; al día siguiente Julián Güitrón Fuentevilla, civilista, profesor de la facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, y apenas anoche, Javier Coello Trejo, penalista, controversial subprocurador de la República y mediático litigante en los años recientes.
Considerado uno de los pocos filósofos mexicanos del Derecho, la personalidad de Schmill Ordóñez se entiende y valora según sus propias palabras: “Tuve la suerte y la gran angustia de ser nombrado ministro de la Suprema Corte de Justicia de México durante diez años, en cuatro de los cuales me desempeñé́ como presidente de ella, por elección de mis compañeros. Ello me permitió tener experiencia jurisdiccional en materia constitucional, la cual es muy interesante y pude observar la forma como se conducen los jueces y las motivaciones que los determinan. Esto me hizo comprobar muchas de las tesis de Kelsen y de los realistas norteamericanos. Me afirmó en mi concepción positivista del derecho y pude comprobar que las demás concepciones, como el iusnaturalismo y la de los principios, no son sino instrumentos teóricos para generar más poder judicial y crear inseguridad jurídica” (Isonomía, núm. 14, 2001).
Durante 58 años fue docente en la UNAM Güitrón Fuentevilla, dedicó afanes y conocimiento jurídico a desarrollar una Teoría del Derecho Familiar; su proyecto de Código Familiar y de Procedimientos Familiares se materializó en el estado de Hidalgo en 1983 a iniciativa del gobernador Guillermo Rosell de la Lama. Por ello mantendrá un nexo permanente con nuestro estado.
Del abogado Coello Trejo se siguen discutiendo sus formas de ejercer el Ministerio Público, afortunadamente redactó sus memorias “El Fiscal de Hierro”, (Planeta, 2021), calificativo aplicado por el presidente José López Portillo. Ahí está la mejor fuente para criticar su actuación personal.
En fin, fueron tres diferentes trayectorias en el ejercicio de la abogacía, pero en todo caso igualmente destacadas.
Voy ahora al inicio de una importante presencia de la abogacía mexicana en el espacio internacional: el pasado viernes 22, en Madrid, el abogado Alfonso Pérez-Cuellar Martínez fue electo presidente de la Unión Iberoamericana de Colegios y Agrupaciones de Abogados, UIBA, fundada en 1976 a iniciativa de Antonio Pedrol Rius, entonces decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid y presidente del Consejo General de la Abogacía Española, cuando su país apenas se encaminaba a la Transición democrática. Antes, otro notable abogado mexicano tuvo una importante presencia como secretario de la directiva, Javier Quijano Baz.
Son objetivos de la UIBA, entre otros: Promover en la actuación profesional la dignidad, independencia y libertad; fomentar la continua superación y defensa de los derechos profesionales; así como la cooperación entre la membresía para la mejor solución de problemas comunes; y la defensa de los derechos humanos y el acceso a la justicia.
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Al sustituir al colega argentino Carlos Alberto Andreucci, el expresidente del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México, Pérez-Cuellar advierte importantes desafíos, particularmente el impacto de la inteligencia artificial en la prestación de servicios legales; y una redefinición del vínculo abogacía-sociedad.
Su liderazgo coincide con el 50 Aniversario de la UIBA, en un momento disruptivo de la vida jurídica mexicana, igual sucede en España y otros países de Centro y Sudamérica, notablemente, Venezuela; oportunidad para confirmar la calidad y compromiso de la abogacía mexicana.
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