Encuentran a parricida de Tulancingo 24 años después





Raquel López Ponce pide que el gobierno de Hidalgo le ayude para la extradición de Luis Ángel García Conde, quien en 1997 mató a los menores que ambos procrearon, y que ella localizó en Estados Unidos luego de dos décadas de rastrearlo por internet.

“Quiero por este medio hacerle un llamado al gobernador, Omar Fayad Meneses, que por favor mire mi carpeta y que me ayude con la extradición. Han sido 23 años que mi esposo mató a nuestros hijos, si él pone los ojos en mi carpeta podemos hacer mucho, él conoce el caso porque era Procurador en ese entonces”, expresó la madre, en entrevista con La Jornada Hidalgo.

El 10 de marzo de 2020, Luis Ángel García Conde, llegó a Guatemala deportado de Estados Unidos, fue remitido al Juzgado de Primera Instancia Penal Pluripersonal para iniciar los trámites de extradición a México, por el delito de homicidio en perjuicio de menores, desde el 25 de junio de 1997.

Sin embargo, han pasado diez meses desde la detención del hombre de 59 años en su país de origen, y Raquel sigue esperando que se haga justicia, que el homicidio de sus hijos Luis Ángel y Graubeen Michel de 9 y 15 años de edad, ocurrido en Tulancingo el 23 de marzo de 1997 no quede impune.

Raquel investiga por su cuenta y desafía al sistema de justicia

“Como un año iba a la comandancia, la Ministerial en ese tiempo, pero no había noticias, eso me afectaba mucho. Traté de hacer mi vida, seguir adelante. Estaba con sentimientos encontrados, muy lastimada, no es fácil levantarse, traté de sanar un poco mentalmente y me di a la tarea de buscarlo”.

Cuando Raquel tuvo acceso a las computadoras y al internet, empezó a rastrear a los familiares de su ex pareja. Todo el tiempo entraba a redes sociales y no aparecía nadie, año con año.

“La familia no salía, yo creo que no era el tiempo, ahora puedo decir que los tiempos de Dios son exactos.  Un día a finales de julio de 2019, vi una foto de él en la red social,  Facebook”.

Primero encuentro al hermano, quien lo llevó a los otros familiares y al perfil de una señora que pensó era su tía, pero era la esposa de Luis Ángel y ahí vio las fotos de él. “Los años han pasado, hemos cambiado físicamente, pero sí era él”.

Por fin Raquel, luego de años de búsqueda tenía una pista del padre de sus hijos, su dirección en Altamonte Florida y los teléfonos de la esposa, los cuales registró con su puño y letra en una hoja que aún guarda.

Busca en la hemeroteca el número del caso para revivirlo en la PGJEH

Raquel no se había vuelto a parar en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), ni preguntado en años a la autoridad judicial sobre el caso de sus dos hijos.

“Cuando yo lo localizo saco dirección, teléfonos, y me voy a la Procuraduría, pero no llevaba el número de averiguación. Tuve que ir a la hemeroteca de la ciudad de Pachuca a sacar las copias del periódico y obtener el número de averiguación y regresar con el número de carpeta”.

“El personal de la Procuraduría me decía <esa carpeta está archivada, por el tiempo yo creo que ya prescribió el delito>. Yo me quedaba viendo a los licenciados, se me hacía difícil creer que un delito de esa magnitud podría prescribir. <Permítame tantito> me decía una licenciada y me llevaba con otra y luego otra”.

“Finalmente, a la licenciada María del Carmen Hernández le di todos los datos que conseguí, ella giró la ficha roja de Interpol de búsqueda y lo ingresó como persona indocumentada”.

El 12 de noviembre de 2019 detienen a Luis Ángel García Conde en Estados Unidos, “me entero que estaba preso hasta febrero de 2020 que me habló Enrique Medina Montiel, encargado de investigación, para decirme que el hombre estaba detenido y que llegaría a México”.

Desde ese momento Raquel contaba los días para saber en qué vuelo llegaba su ex pareja y ser testigo de la captura. “Me dijeron que no sabían, desde ahí algo no me gustó, después que no llegaba a México que llegaba a Guatemala, en ese momento lloré porque yo sabía que si iba para su país, donde no había cometido ningún delito, lo podían soltar”.

Raquel señala que desde enero de 2020, solicitó el apoyo del gobierno estatal, “me entrevisté en cuarto piso con Alejandro Enciso, y me dijo que ese caso estaba presente para ellos y que me ayudarían”.

El argumento es que hay acuerdos internacionales y que México mandaría la carpeta para extraditarlo, “todo eso se ha hecho, lo único que ya tardó diez meses, hablé a la Procuraduría y me dijeron que no ha llegado por la pandemia”.

“He sido paciente, si ya esperé tanto tiempo, pero veo noticias de gente que están extraditando y que esta persona lleva diez meses, me entra inquietud, por eso seguido hablo a la Procuraduría”.

Homicida de la 11 de julio, remueve el dolor de Raquel

Raquel no pudo evitar recordar la trágica escena que vivió hace 23 años y estremeció a la población de Tulancingo, con la noticia del papá que mató a sus tres hijos el pasado sábado en la colonia 11 de julio, en Mineral de la Reforma.

“Se removieron cosas, sí me afectó, me impactó, yo pensé que nunca iba a escuchar en Hidalgo una situación de esa magnitud, cómo pueden tener valor para hacer un acto de esa naturaleza”.

La mujer se cuestiona “qué pasa en esas cabezas, cómo atentar contra tu sangre, irte como si nada. Pero qué bueno que en este caso detuvieron al señor, él sabrá y tendrá que pagar y cargar toda su vida con eso”.

“En la conferencia que ofreció el Procurador Raúl Arroyo por el tema de los niños, yo le estuve mandando mensajes, preguntando ¿y lo de mis hijos?, ¿qué pasó con esta carpeta? No sé a dónde tocar, con quién ir. No quiero que lo suelten”, suplica Raquel.

Señales antes de la tragedia

Un año antes, en una carta que Raquel muestra a La Jornada Hidalgo, Luis Ángel García Conde escribe que quería suicidarse.

“Una vez él entró cuando yo estaba haciendo el desayuno y dijo <anoche pensé en matarlos>, ¿por qué dices eso mi amor?, le dije, y contestó <porque los tengo viviendo con tanta limitación, nos faltan tantas cosas que me da mucha pena tenerlos viviendo así, le pedí a Dios y me escuchó>.

“Yo recuerdo que le contesté, si haces eso imagínate la policía, <Deja la policía, yo cómo me voy a sentir, ustedes son mi vida> dijo. Eso fue un año antes de que matara a mis hijos”, recordó Raquel.

“Puedo decir que llevábamos una vida de matrimonio bonita, tuvimos problemas económicos pero se podían solucionar, la verdad no sé qué pasó.  Mis hijos amaban a su papá y se veía que él también”. 

23 de marzo de 1997

Raquel era ama de casa, ese día acompañaría a su esposo que era agente de ventas. “Me iba a ir con él, íbamos a ir al Norte, quedé de verlo en Pachuca, lo esperé como 11 horas pero nunca llegó a la central”.

“Me regresé, me extrañó que no llegó, en ese tiempo no había celulares, marqué de un teléfono a mi casa, pero nadie contestaba. Tomé el autobús, llegando le toco a mi mamá y le digo me dejas entrar a mi casa no traigo llaves, Luis Ángel quedó de pasar por mí y no llegó”.

“Mi madre dijo que toda la tarde escuchó la televisión en mi casa a todo volumen. Entro, paso al baño, después encuentro a mis hijos, desde ahí mi vida cambió por completo, una pesadilla”, relató.

“Después veo una nota en un mueble de entretenimiento donde estaba la TV y una fotografía de nosotros los cuatro en diciembre, cada año nos tomábamos una foto para ver cómo íbamos cambiando físicamente”.

Raquel leyó el mensaje que decía <los niños no tienen por qué sufrir, me voy a matar, te amo>. Ahí supo que el responsable era su esposo. “La muerte de mi hija, dice la necropsia, que le dio entre 17 a 20 martillazos, y al niño lo asfixió con las manos”.

Vive con zozobra todos los días

A Raquel le preocupa que el hombre no sea la pareja con la que vivió 20 años, aquella persona que conoció en la feria de Tulancingo, cuando todavía se realizaba en el estadio 1 de mayo.

“Yo me casé con él por la iglesia y el civil, después me enteré que era de nacionalidad guatemalteca, hijo adoptivo de Ricardo García Conde. Nunca visité su país, conocí a su hermano que vino de Guatemala a Tulancingo, después a su papá que vino a conocer a su nieta”.

Familia sanguínea, que al parecer ayudó a Luis Ángel a fugarse a los Estados Unidos para evadir la justicia.

“Allá llegó con su papá diciendo que había perdido a su amada familia. Contó que íbamos en un coche y nos embistió un tráiler y nos mató, él por venganza fue a matar al trailero, esa versión dio a su familia y a las señoras con las que vivía en EU”, contó Raquel.

Sin embargo, después los familiares se enteraron de lo sucedido en Tulancingo, porque tiempo después la mamá de Raquel mandó los recortes del periódico a Guatemala con la dirección del padre.

“Después del homicidio es otra persona completamente para mí, es alguien que no conozco. He vivido muchos años con miedo, muchísimos años, pensando que un día se me fuera a presentar”.

Raquel advierte que su vida corre peligro, “ahorita soy la mujer que más odia en su vida, porque supo que yo había dado con él”.

Raquel sobrevive

Raquel siguió viviendo en el domicilio donde ocurrió la tragedia, en una conocida calle céntrica de Tulancingo. Adaptó una miscelánea que es su sustento, y donde habló en entrevista con La Jornada Hidalgo, “aquí fue el homicidio de mis hijos”, señala el lugar con llanto.

“Me reconforta, siento que mis hijos están aquí. Cuando cumplieron siete años en el panteón, sus restos fueron exhumados, entonces me los traje. Eso me ayuda mucho, para poder sobrevivir”.

La madre habla en presente de sus hijos, Luis Ángel y Graubeen Michel tienen 33 y 39 años de edad.

 “Tengo una pareja, ha sido un compañero, es difícil, con mi familia he tratado de tener un poco de espacio porque es difícil al recordar cuando nos reuníamos todos con los hijos, he tomado mi vida muy separada, trabajando”.

“Lo que me mantuvo fuerte estos años es el querer dar con el asesino, la búsqueda, el saber si estaba vivo, ahorita estoy con que no lo traen y pasa el tiempo y eso es lo que me tiene intranquila”.

La detención en Guatemala es una esperanza de justicia

“Por el momento hay una esperanza que el señor se encuentre  detenido en Guatemala, pero yo lo que quiero es justicia. Yo como humano lo perdono, pero quiero justicia”, expresa Raquel.

Tiene esperanza de que esté detenido en Guatemala. Foto: Especial.

La madre de Luis Ángel y Graubeen Michel implora que alguien le diga qué hacer, ya que lo último que le dijeron es que probablemente Hidalgo ya no tiene jurisdicción en la carpeta por tratarse de una extradición y que ahora es asunto de la Fiscalía General de la República (FGR)

Raquel entra en desesperación y por momentos quiere ir a Guatemala pero sus limitantes son la falta de recursos económicos y la contingencia sanitaria. “Lo que hago es preguntar con los abogados que conozco, no me canso. Pienso que aquel país lo va a soltar al ver que no hay presión de México”.

“Costó años dar con su paradero del señor. Yo fui la que busqué, pero no me cuelgo medallas, yo lo que quiero es que lo traigan, que el homicidio de mis hijos no quede impune”.

Por Nathali González