El gremio taxista en Hidalgo es un importante reservorio electoral en Hidalgo y por eso debe tocarse con cuidado a la hora de decidir acciones que impacten en su actividad, como aumentar tarifas, obligarlos a “mejoras impuestas desde el gobierno” si éstas no les satisfacen.
El ex gobernador de Hidalgo, Francisco Olvera Ruiz, fue víctima de la reacción del sector que labora en el transporte público, cuando hizo campaña como candidato a gobernador. Los medallones de taxis y colectivas lucían leyendas de rechazo a su pretensión de obligarlos a acatar disposiciones que pretendían mejorar su servicio en favor de la ciudadanía.
Ahora, el gobierno de Julio Menchaca Salazar anunció un aumento del 20 por ciento en el transporte público, que entró en vigor el miércoles pasado, pero dejó de lado el tema de los taxis, pues ellos se cuecen aparte.
Durante el gobierno de Omar Fayad Meneses, se obligó a los 4 mil 200 taxista que circulan en Pachuca y la zona metropolitana, a cambiar su imagen y pagar 260 pesos mensuales por el uso de una aplicación denominada “Taxi Contigo”, que permitiría a los usuarios usar sus dispositivos celulares para solicitar un servicio, medir la distancia y calcular el costo del viaje.
Además, la aplicación incluía un botón de pánico, vinculado al C5i, para mayor seguridad de usuarios y choferes, ante un eventual ataque de los grupos delictivos en la zona metropolitana.
De todo ello, lo que queda es la cromática; el “Taxi Seguro” duró poco y el entonces presidente de la Federación de Uniones de Trabajadores del Volante (FUTV), Pedro Solares Cuevas, dijo que esa media fue un fracaso y se convirtió en una acción “Recaudadora” que beneficiaba únicamente a la empresa que vendió el servicio.
Entonces se aceptó el “Taxi Contigo” porque con eso se frenaría la entrada de servicios como Uber, pero la medida fracasó y los taxistas operan como en años anteriores, aplican sus propias tarifas, en su mayoría brindan un mal servicio, sus unidades están en malas condiciones.
Y si acaso van a supervisión a la SEMOT, con una “mordida” de 500 pesos, pasan el chequeo y siguen operando sin problema.
Cuenta un taxista que la tarifa mínima autorizada en Pachuca y zona conurbada es de 35 pesos, aunque en los hechos es de 50 pesos y el costo se negocia con el usuario “de a como se deje”, así que pretender fijar nuevas tarifas no resolvería la anarquía y sí generaría el descontento del gremio que, en tiempos electorales, puede hacer la diferencia con su voto.

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