Brenda Flores. Opinión

Brenda Flores Alarcón

El doble filo de la hiperconectividad en el aula

Apuntes

Brenda Flores Alarcón
Enero 17, 2026

Cuando se tiene un estado de conexión constante e intenso entre personas, dispositivos y sistemas a través de redes digitales se genera hiperconectividad, un fenómeno que, si bien ofrece acceso inmediato a comunicación e información, también genera sobrecarga de estímulos.

Es una realidad que vivimos en una sociedad hiperconectada, como dato revelador, a finales de 2025 tres cuartas partes de la población mundial usan internet (74%), equivalente a 6 mil millones de personas, la mayoría se conecta en dispositivos móviles y se utiliza principalmente para entretenimiento, información, trabajo y educación.

Quienes laboramos en el rubro educativo, convivimos con el uso de dispositivos electrónicos todo el tiempo, su regulación y uso en el aula va en función del objetivo de aprendizaje y de la propia dinámica de la clase, pero no es sencillo garantizar que se cumpla con la función formativa deseada.

Las generaciones que actualmente cursan el nivel superior son natos digitales y el uso de dispositivos es prácticamente elemental para su día a día, donde el aula no es la excepción y aunque hay quienes realizan un uso responsable, también existe otro segmento que sobrepasa la hiperconectividad.

En el salón se integran una serie de recursos que enriquecen y dinamizan la forma de aprender, la hiperconectividad bien entendida provee acceso a herramientas colaborativas, información al instante, facilita la comunicación, reduce brechas y una de sus máximas virtudes es que se puede democratizar el conocimiento adaptándose a ritmos individuales y explorando contenidos más allá del currículo tradicional.

Pero qué pasa cuando se genera un efecto contrario, pues aparece la distracción, el abuso de estímulos provoca estrés, ansiedad o fatiga mental, en otros casos provoca la caída del rendimiento académico y en el plano personal es común que impacte en la socialización y ambiente áulico ante la presencia de aislamiento.

Aunque es más frecuente que el alumno caiga en el abuso de la hiperconectividad, también el profesorado puede ser presa, el desafío justamente para los docentes es gestionar de manera adecuada la atención en el salón de clase, encontrar un equilibrio en el uso de dispositivos y lo más relevante es identificar plenamente el objetivo académico.

La planeación curricular es clave para la integración de hiperconectividad en clase donde la tecnología sea una estrategia para alcanzar aprendizaje significativo y generar pensamiento crítico, que se use de manera consciente y con límites, pero lo más importante para no caer en un extremo es la desconexión, es muy sano tener pausas que nos obliguen a respirar de la tecnología, a buscar espacios y actividades para la interacción cara a cara, esto fortalece los lazos entre personas y la comunidad.

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