El buen samaritano

El buen samaritano

El economista James M. Buchanan planteó en la década de 1970 esta disyuntiva, al observar que si un buen samaritano jamás deja sufrir a nadie, algunas personas reducirán sus esfuerzos por prevenir problemas y el altruista terminará ayudando cada vez más, porque su propia bondad genera a la otra nuevas necesidades.

Redacción
Agosto 19, 2026

El economista James M. Buchanan planteó en la década de 1970 esta disyuntiva, al observar que si un buen samaritano jamás deja sufrir a nadie, algunas personas reducirán sus esfuerzos por prevenir problemas y el altruista terminará ayudando cada vez más, porque su propia bondad genera a la otra nuevas necesidades.

El Evangelio de Mateo reza que ejercer la caridad debiera ser secreto y no teatro para reforzar el ego. Se cuenta que alguien en campaña encontró a su paso a un hombre tirado, se tomó con él la foto y prometió crear un programa para ayudar a todos los que estuvieran tendidos por el camino. La otra historia es de un influencer que al auxiliar en una ponchadura de carretera, grabó el video y anunció: “Amigos: aquí estoy una vez más, ayudando a quienes más lo necesitan: no olviden darle me gusta, compartir y seguirme”.  El buen samaritano solo ayudó sin mencionar su nombre.

Buchanan no contradice mensajes cristianos, solo previene sobre efectos a largo plazo de la ayuda. Su paradoja tiene aplicaciones en políticas públicas donde los subsidios suelen ser indispensables, en ausencia de instituciones sociales eficaces, pero si están mal diseñados premiarán conductas irresponsables. De ahí que algunos programas sociales condicionen ciertos apoyos a educación, vacunación o empleo.

Durante la crisis financiera de 2008, cuando en EU varios bancos suponían ser demasiado grandes para quebrar y sus clientes demasiado pequeños para preocuparse, hubo que enfrentar el dilema entre salvar irresponsables o dejarlos caer aunque arrastraran a los demás, evadiendo el mensaje de que las pérdidas son públicas y las ganancias privadas, por lo que a unos se les dejó quebrar y a otros se les recapitalizó con recursos públicos. Moraleja: ayuda para fortalecer la autonomía, exige responsabilidad y fomenta capacidades, porque el problema permanece si el apoyo no modifica el incentivo.

Por: Luis Ángeles

crs

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