Columna Adogma

Mauricio Sosa

Democracia y presupuesto

Cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a acudir a las urnas, de manera informada, para decidir sobre el uso de nuestros impuestos, además de la distribución que ya se hace mediante programas sociales.

Mauricio Sosa Ocaña
Mayo 22, 2026

Si no me das, no me quites. Es una frase popular llena de metáforas sobre la vida cotidiana y las relaciones personales. Podemos recurrir a la psicología y otras disciplinas para hacer un conversatorio al respecto.

Esta frase también sirve para hablar sobre democracia y uso de recursos públicos de una nación. Una demanda constante de la población es ¿qué hace el gobierno con nuestro dinero? O debería ser una interrogante y una preocupación de las personas que aportamos impuestos.

La democracia como régimen político tiene un pendiente histórico para la población: beneficiarla a como dé lugar con más y mejores servicios públicos de salud, educación, vivienda, condiciones laborales y salarios mejor remunerados.

La política social reciente en nuestro país ha distribuido miles de millones de pesos de manera directa a la población. Es innegable que, en el caso de muchas personas, nuestra democracia como régimen político, les ha beneficiado.

Es decir, para muchas personas, el ir a votar por una opción política que ganó las elecciones y luego implementó diversas entregas de recursos públicos, se tradujo en un beneficio directo. La revolución les hizo justicia. Otra frase popular en nuestro país para referirse a las utilidades obtenidas por adherirse a una lucha específica.

Hoy en día, gobiernos emanados de distintos partidos políticos implementan algún programa social de este tipo. En ese sentido, la democracia por fin hace justicia a miles de mexicanas y mexicanos que han luchado por democratizar el uso del dinero de nuestros impuestos. ¿Es suficiente?

En la actualidad en nuestro país se distribuyen recursos públicos de miles de millones de pesos. Basta apuntarse en una lista, cumplir requisitos básicos como edad, género, tener ciertas características, y recibir una cantidad de dinero de manera periódica.

Sin duda, un mecanismo directo de ejercer la democracia presupuestal, frente a los largos procedimientos legales y administrativos para ejecutar obras públicas para tener más hospitales, más médicos, más escuelas, más docentes, fomentar inversiones y generar empleos con más ingresos.

El presupuesto del país es distribuido con base en las propuestas del Ejecutivo y las aprobaciones del Legislativo. Mediante un procedimiento complejo y especializado para establecer pre criterios de política económica que prevén lo que sucederá en la economía del país y del mundo, se elaboran la Ley de Ingresos (cuántos impuestos recaudará el país) y el Presupuesto de Egresos (cómo se gastarán esos recursos).

Aún no se nos pregunta de manera directa qué hacer con nuestros recursos. En México existen la consulta popular como mecanismo de democracia directa para manifestarnos sobre temas específicos. También la revocación del mandato sobre la conclusión anticipada del cargo del Presidente. En la Ciudad de México existe el presupuesto participativo, herramienta mediante la cual los vecinos podemos manifestarnos sobre el uso de ciertos recursos.

Cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a acudir a las urnas, de manera informada, para decidir sobre el uso de nuestros impuestos, además de la distribución que ya se hace mediante programas sociales.

crs

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