15 años derribando las barreras: la historia de México Igualitario

15 años derribando las barreras: la historia de México Igualitario

Hace 15 años, en Oaxaca, surgió México Igualitario Derribando las Barreras. En ese entonces no se llamaba así. Nadie imaginó qué haríamos y llegaríamos a donde estamos y mucho menos —y lo digo de verdad, de la forma más humilde que puedo pensar— transformaríamos la manera en que se exigen los derechos humanos y, por tanto, cambiaríamos un poquito el país.

Ninde MolRe
Agosto 26, 2026

Hace 15 años, en Oaxaca, surgió México Igualitario Derribando las Barreras. En ese entonces no se llamaba así. Nadie imaginó qué haríamos y llegaríamos a donde estamos y mucho menos —y lo digo de verdad, de la forma más humilde que puedo pensar— transformaríamos la manera en que se exigen los derechos humanos y, por tanto, cambiaríamos un poquito el país.

Nuestro fundador, Alex Alí Méndez Díaz, abogado originario de una localidad de San Bartolo Coyotepec, estaba harto de esperar a que los políticos decidieran reconocer el matrimonio entre parejas del mismo sexo y que la única opción posible fuera viajar a la Ciudad de México para hacerlo. Así que decidió utilizar el derecho constitucional para exigir a las autoridades de Oaxaca que respetaran los derechos humanos. La estrategia tuvo como resultado que en 2012 la SCJN emitiera la primera sentencia que reconocía que las parejas del mismo [sexo] tienen este derecho.

Esa victoria, además de abrir un camino nuevo para las personas que querían ejercer un derecho, hizo que muchas otras nos acercáramos a Alex para poder replicar la estrategia en nuestros estados. Generosamente, ofreció sus conocimientos y los puso a disposición de forma gratuita, con la idea de que se acompañara a las personas sin cobrar.

En poco tiempo el nombre nos fue quedando corto. No solo estábamos acompañando esta demanda, sino a personas trans* al reconocimiento de su identidad, a madres lesbianas para el reconocimiento de sus hijes, a personas que viven con VIH a garantizar el acceso a sus medicamentos, y a parejas heterosexuales a decidir el orden de los apellidos de sus hijes. Como la gente ya nos ubicaba como MI, decidimos cambiar el nombre a México Igualitario, y agregamos nuestro eslogan: Derribando las barreras.

En Hidalgo, el trabajo impactó en lograr el matrimonio igualitario, acompañar a las primeras personas (un adulto y un adolescente trans*) en el reconocimiento de su identidad, a la primera niña en llevar en primer lugar el apellido de su madre y defender a tres adolescentes que fueron expulsados de una prepa privada por su orientación sexual.

Me parece impresionante pensar lo que hemos hecho en 15 años; de forma resumida les comparto:

  • Creamos una metodología que personas abogadas y no abogadas pueden utilizar para defender sus derechos.
  • Apostamos al trabajo colectivo, en alianzas descentralizadas y que tienden a la horizontalidad con activistas, colectivas y organizaciones locales.
  • Acompañamos a cientos de personas a que se les trate y reconozca como lo que son: personas.
  • Llevamos preguntas necesarias a la Corte que abren rutas a otros mundos.

El 90 % de nuestras actividades nunca ha sido financiado. No porque no queramos, es que no hay recursos; pero eso no nos ha detenido. Afortunadamente, hemos encontrado personas que, al igual que nosotres, deciden ser solidarias y donar su trabajo para que las personas tengan justicia.

Nuestros retos continúan. Ahora acompañamos los derechos al aborto y a morir con dignidad. Por ello decimos que nuestro objetivo es defender la autonomía.

Me siento orgullosa de nuestras alianzas y de nuestro equipo, tanto de quienes ya no están como de las que hoy nos acompañan, porque resistimos con fuerza y con todo el corazón.

En noviembre de 2013 tomé la mejor decisión de mi vida: acercarme a Alex, en quien encontré un compañero de lucha incondicional, con quien puedo disentir, a quien le puedo compartir mis miedos y de quien he aprendido que nunca hemos tenido nada a nuestro favor, pero la fuerza de estos movimientos encuentra maneras de defenderse y avanzar.

Es un honor coliderar junto a él una organización tan enraizada en lo local, en las personas, y creo que, mientras esto siga al centro, seguiremos derribando las barreras.

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