Si no fuera suficiente inseguridad, creciente criminalidad y la caída de la productividad en Tula de Allende con repercusión en los once municipios de esta región ahora aparece la nueva amenaza contra la salud de la población que no es cosa menor porque empiezan a registrarse incrementos en el deterioro de la salud de los tulenses con el fundado temor de enfermedades mortales.
Estudios preliminares señalan que los mantos friáticos en determinados niveles se han contaminado con metales pesados de las filtraciones de las aguas residuales, lo que provocó que 15 pozos la red de agua “potable” que abastece a la población registran metales pesados y arsénico por encima de los indicadores permisible que ponen en riesgo la salud de los tulenses.
Los primeros análisis realizados por el doctor Salvador Rangel, se trataron de hacer llegar al secretario de Gobierno Guillermo Olivares Reyna en agosto de 2025 después de una primera charla, pero después ya no quiso recibir ni los documentos ni al grupo de ciudadanos que vienen solicitando estudios completos por parte de las dependencias federales para conocer alternativas ante de que empiecen aparecer enfermos por estas causas.
Así que los tulenses ya no sienten lo duro sino lo tupido al pasar de malas administraciones priistas al gobierno corrupto del perredista Manuel Hernández Badillo, ahora superado en todos los órdenes por la administración del morenista Cristhian Martínez Reséndiz, después de las inundaciones de 2021 de las que no terminan de reponerse y la ola delincuencial del crimen organizado.
A pesar de ello hay luces en el camino por eso tocan puertas en el gobierno federal que esperan que se abran para profundizar en estos estudios y que la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) incorpore esta problemática a los programas de saneamiento de la región Tula – Tepeji, entorpecidos con el rechazo al Parque de Economía Circular (PEC).
crs

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