El delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en Hidalgo, Manuel Villarruel Vázquez, informó que tras las lluvias registradas en octubre del 2025, en la entidad se identificaron afectaciones menores en algunos inmuebles históricos, principalmente en conjuntos religiosos, aunque aclaró que no se reportaron derrumbes ni daños estructurales graves.
El funcionario señaló que el caso más relevante se presentó en el municipio de Metztitlán, donde una capilla ubicada en una comunidad resultó prácticamente inundada. Debido a las condiciones del sitio, personal del INAH realizó una primera prospección mediante el uso de un dron, ya que al momento de la inspección aún se encontraba anegada.
“En general no hubo colapsos ni afectaciones mayores como las que se presentan en casos de sismo, pero sí son inmuebles que merecen toda nuestra atención, sobre todo por tratarse de espacios con cubiertas muy amplias”, explicó.
Villarruel Vázquez detalló que las lluvias impactan principalmente a los templos e iglesias, ya que cuentan con techumbres extensas que requieren mantenimiento constante y la participación conjunta de autoridades y comunidades. En ese sentido, hizo un llamado a alcaldes, alcaldesas, sacerdotes, mayordomías y grupos comunitarios a acercarse al INAH en caso de detectar daños, con el fin de establecer mesas de trabajo que permitan atender oportunamente las necesidades de conservación.
Indicó que, tras la vaguada monzónica, el instituto recibió formalmente una solicitud de inspección, correspondiente a Metztitlán; sin embargo, el personal del INAH ha realizado revisiones adicionales como parte de sus labores ordinarias, identificando alrededor de seis o siete casos que requieren seguimiento.
Entre los municipios donde se han atendido o revisado templos se encuentran San Salvador, Metztitlán y Singuilucan, además de que se tiene previsto realizar una revisión del templo y exconvento de San Francisco, en Pachuca.
El delegado recordó que Hidalgo cuenta con aproximadamente 2 mil 200 monumentos históricos, de los cuales alrededor del 60 por ciento corresponden a inmuebles vinculados con la actividad religiosa, lo que refleja la magnitud del patrimonio que debe ser atendido y protegido.
Respecto a otros procesos de restauración, como los que se desarrollan en templos de Real del Monte, reconoció que estos suelen avanzar de manera gradual, ya que dependen tanto de la complejidad técnica de las intervenciones como de la disponibilidad de recursos económicos.
“El INAH ayuda a establecer prioridades. Aun cuando las obras se realicen por etapas, lo importante es atender primero los problemas más graves y dejar en segundo plano los aspectos estéticos”, subrayó.
Sobre el convento de San Francisco, indicó que se mantiene comunicación con el responsable del templo para realizar un diagnóstico integral, que incluya no sólo cubiertas, sino también posibles bienes artísticos que pudieran requerir intervención, aunque aclaró que aún no existe un proyecto formal.
Finalmente, Villarruel Vázquez explicó que el INAH cuenta con presupuesto operativo para estudios, inspecciones y acciones de protección técnica, principalmente en museos y zonas arqueológicas bajo su resguardo; sin embargo, para proyectos especiales es necesaria la gestión conjunta entre los tres órdenes de gobierno, a fin de garantizar la conservación del patrimonio histórico del estado.
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