Como suele suceder en grandes ciudades como la capital del país, hoy en Pachuca se ha vuelto tema recurrente el hablar de los congestionamientos viales y la saturación del transporte.
El otro día platicaba con alguien originario de la Ciudad de México, pero avecindado en Pachuca, que me decía que detectó una frase frecuente entre quienes se quejan: “Es que antes no era así”.
En efecto, en otros tiempos era posible llegar a cualquier punto de Pachuca en máximo media hora. Hoy la realidad es distinta. El mismo interlocutor apunta: “que qué querían: una ciudad grande, pero sin sus males”.
Al buscar datos sobre la movilidad en la ciudad, encontré que hace un año el Instituto Municipal de Investigación y Planeación del ayuntamiento capitalino presentó un informe titulado “Diagnóstico Crítico del Marco Urbano”, en el que encontró tres desafíos clave para Pachuca.
El primero es que su crecimiento ha sido horizontal. La ciudad se ha expandido sin ton ni son, lo que ha generado baja densidad poblacional y encarecido los servicios públicos. Hoy la densidad poblacional es menor a 60 habitantes por hectárea, muy por debajo del estándar internacional que es de 120 hab/ha o superior.
En otras palabras, el suelo disponible se ha dilapidado. Abundan los fraccionamientos con pequeñas viviendas, en donde encontramos terrenos baldíos abandonados que en teoría deberían ser áreas verdes. Aquí la solución sería fomentar la vivienda vertical, que no es otra cosa que promover la construcción de edificios en zonas que ya cuentan con equipamiento urbano, para redensificar y aprovechar los servicios con los que ya se cuenta.
Esta situación explica el segundo desafío: la movilidad. Según el informe, en Pachuca más del 55% de los viajes se hacen en automóvil, mientras que solo 9% a pie o en bicicleta. Por eso hoy las vialidades están rebasadas y colapsadas durante viaras horas al día.
Respecto a ese desafío no hay de otra más que invertir en mejorar el transporte público. Más líneas BRT (Bus Rapid Transit o Autobús de Tránsito Rápido), tipo Tuzobús o el Metrobús de la Ciudad de México. Pero que sean proyectos bien planeados y diseñados. Más ciclopistas. Hoy las que tenemos están abandonadas, son inseguras, carecen de mantenimiento y no hay un plan para conectar las zonas habitacionales con las áreas donde se encuentran las oficinas, las fábricas o los centros educativos.
El tercer gran reto que enfrenta Pachuca es su falta de áreas verdes. Según el citado informe, apenas hay 8.2 m² por habitante, “muy por debajo de los 15 m² recomendados por la OMS”. Esta falta de vegetación es otro tema recurrente de conversación: abundan las quejas por el calor agobiante a ciertas horas del día y por la falta de lugares para protegerse de los rayos del sol.
Por eso vimos hace unos días a vecinos organizarse para defender un ancho camellón que tiene decenas de frondosos pirules en la colonia Centro Minero. Hay tan pocos espacios verdes en la ciudad, que el solo rumor de que sería intervenido para ampliar una avenida provocó una rápida movilización social.
Y ante la escasez de áreas verdes en la capital del estado, tampoco se ve una política o un plan que pretenda revertir esa carencia. Al contrario, la ciudad se sigue expandiendo bajo una ecuación en la que el concreto y el asfalto se imponen en detrimento de las áreas dedicadas a los servicios ambientales.
El diagnóstico ya lo tienen las autoridades. Falta decisión política, presupuesto y un plan para empezar a atender esos tres grandes desafíos.
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