Sin Protocolo

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Ocho municipios y una pregunta pendiente

SIN PROTOCOLO

Jorge G. Correa
Agosto 4, 2026

Hidalgo despertó esta semana con ocho municipios metidos en la Zona Metropolitana del Valle de México, cuando hace apenas unos días eran uno. Atitalaquia, Atotonilco de Tula, Tepeji del Río, Tlaxcoapan, Tolcayuca, Tula de Allende y Villa de Tezontepec se sumaron a Tizayuca de un plumazo, aprobado por unanimidad en la primera sesión del Consejo de Desarrollo Metropolitano del Valle de México. 

La velocidad con la que se movió el papeleo contrasta, y mucho, con la lentitud con la que se han movido los problemas que ese papeleo apenas empieza a reconocer.

Porque el sur de Hidalgo no se volvió metropolitano esta semana. Lo era desde hace años, solo que sin el sello. Ahí están los homicidios recientes, los robos sobre el Arco Norte y una relación con el agua que es, al mismo tiempo, de escasez y de inundación: dos caras de la misma incapacidad para gestionar la región como lo que realmente es, una sola unidad territorial partida por líneas en un mapa que a la delincuencia, dicho sea de paso, le importan bastante poco.

Ahí es donde la línea estatal deja de ser un límite administrativo y se convierte en herramienta de trabajo para quien delinque. Un operativo se frena donde empieza la otra jurisdicción; una persecución pierde impulso justo cuando más lo necesita. 

Por eso, cuando se habla de compartir inteligencia y videovigilancia entre estados, no se está hablando de burocracia adicional: se está hablando de cerrarle a la delincuencia la única ventaja que hoy tiene garantizada sin que nadie se la dispute.

Lo que ya se venía trabajando desde la Secretaría de Planeación, junto con otras dependencias del gobierno estatal, era exactamente eso: una respuesta coordinada que existía antes de que se retomara el sello metropolitano. Ese antecedente importa, porque desmiente la idea de que todo empezó con la sesión de esta semana. 

La pregunta que deja el anuncio no es si el diagnóstico es correcto, ya quedó claro que sí, sino si ese trabajo va a sobrevivir el cambio de gobierno que viene, o si se va a quedar, como tantas cosas en esta región, esperando la siguiente sesión de un consejo que llevaba años sin reunirse.

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Ahí está el verdadero examen: que la coordinación sea transexenal, que no dependa de la relación política del momento entre gobernadores ni del partido en turno, porque los problemas del sur de Hidalgo no se resuelven en tres años ni le importan al calendario electoral. 

De los millones que ya viven en esos ocho municipios, y de los miles que llegarán empujados por el AIFA, por la cercanía con la Ciudad de México y por las empresas que siguen aterrizando en el Valle de Tizayuca, nadie va a preguntar en qué administración se resolvió su problema de agua o de seguridad. Solo van a preguntar si se resolvió.

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