Columna Adogma

Mauricio Sosa

Nosotros contra los otros

¿Cuánta información podemos procesar las personas? Vivimos en un momento en donde la inmediatez de las noticias y los alcances de propagación de información de todo tipo son extremos.

Mauricio Sosa Ocaña
Marzo 6, 2026

¿Cuánta información podemos procesar las personas? Vivimos en un momento en donde la inmediatez de las noticias y los alcances de propagación de información de todo tipo son extremos.

Pienso en aconteceres en todo el mundo. Para referirnos a los últimos cinco años, podemos recuperar conflictos armados entre Rusia y Ucrania, Israel y Palestina y en esta semana el ataque de Estados Unidos a Irán.

En México vivimos desde hace décadas distintos conflictos armados y con mucha violencia principalmente por la producción, distribución y venta de sustancias tóxicas ilegales, drogas.

Por ejemplo, con relación a la invasión de Rusia a territorios de Ucrania, en febrero de 2022 el presidente Putin pronunció en una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidad que “Rusia no puede sentirse segura ante la amenaza ucraniana”, y que intentaría “desmilitarizar y desnazificar Ucrania”, porque acusó que este país cometía genocidio en Lugansk y Donetsk.

Sobre el conflicto entre Israel y Palestina, el presidente Netanyahu ha dicho en diferentes ocasiones “Queremos liberarnos a nosotros mismos y liberar al pueblo de Gaza del horrible terror de Hamás”, movimiento político e ideológico que gobierna en la Franja de Gaza, un territorio de 365 kilómetros cuadrados, lo que sumarían las alcaldías de Milpa Alta y Xochimilco juntas en la capital del país.

El presidente Trump ordenó atacar a Irán porque, aseguró, tenía información de que el país islamita atacaría pronto. La diversidad de conflictos en nuestro país como consecuencia de la actividad delictiva es muy vasta. El Instituto Catalán Internacional para la Paz señala que entre 2007 y 2020 se reportaron 5,384 participaciones de elementos de las fuerzas armadas mexicanas en eventos violentos en donde participaron “agresores civiles”.

¿En qué medida tenemos toda la información de cada uno de esos conflictos? ¿Cómo podemos comprender las motivaciones de cada participante en ellos? En la información pública disponible podemos advertir que se configuran narrativas duales para explicar los hechos. Nosotros contra los otros. En primera persona, singular o plural, asumimos la prerrogativa de protegernos para atacar.

Esta dicotomía es común en una discusión entre personas, en la pareja, entre padres e hijos, entre jefes y subordinados. Yo, quien tengo la razón de mi malestar me manifiesto contra ti, me opongo, me resisto.

Los argumentos cientificistas, naturalistas y dogmáticos, acuñados desde hace mucho tiempo, contribuyen mucho en mantener ideas, creencias y prejuicio sobre el bien y el mal.

Por ejemplo, dividimos a la especia humana en dos: hombres y mujeres, con base en su capacidad y mecánica para reproducirse. Entonces, asumimos “natural” que las parejas sean entre sexos opuestos. Lo demás es antinatural y malo.

Así construimos metáforas sobre los conflictos: desde la buenitud como aquellas personas bondadosas y positivas; y la malitud, los partidarios de la maldad. ¿Son tan simplificables las relaciones entre personas, grupos y países?