Morena, sigue la mata dando

Agujeros Negros



En Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) siguen mal y de malas, ahora la síndica jurídica electa Liliana Mera Curiel se lanzó a la yugular del equipo del candidato a presidente municipal de cuya planilla forma parte, Pablo Elías Vargas González acusándolo de violencia política de género, hostigamiento y espionaje, lo que consta en una carpeta de la Fiscalía Especializada contra Delitos Electorales.

La denuncia no es menor, más cuando se hizo pública a través del medio de comunicación oficial de Morena, Regeneración Hidalgo, lo que evidencia claramente las pugnas intestinas al interior de este partido, que además busca dañar la imagen del aún candidato que si bien ha realizado declaraciones temerarias contra periodistas y correligionarios, por su trayectoria está lejos de incurrir en esos señalamientos de violencia de género.

Mera Curiel sostiene que la agresión puede venir de algunos o algún integrante del equipo de campaña, de ser así la autoridad tendrá que actuar legalmente; pero es difícil creer que Vargas González esté involucrado, lo que no salva en automático a sus colaboradores por los que no puede hacerse responsable, además sus descalificaciones a personajes como Canek Vázquez Góngora y Navor Rojas Mancera, las hizo públicas.

El señalamiento directo al académico e investigador muestra la urgencia de una dirigencia formal e institucional en Morena, porque estos pasajes solo aumentan las fracturas y el encono, porque además no es la única acusación, la presidenta municipal electa de Actopan acusó al presidente del consejo político Andrés Caballero Zerón, de no hacer honor a su apellido en su actuar con ella.

En suma las confrontaciones de grupos y personales en Morena le siguen haciendo daño al partido que no termina de ser eso, partido político, porque prevalece la anarquía y el caos en la antesala de dos nuevos procesos electorales que no pronostican nada bueno para Morena, porque se asegura que esto ya no tiene que ver con el proceso municipal que vive su última etapa en los tribunales y se le atribuye a una nueva lucha sorda por las candidaturas a diputados locales y federales.