La llegada de marzo, nos trae de nueva cuenta las diversas convocatorias para marchar en distintas ciudades de todo el país, por las distintas de demandas de justicia de todo tipo por la violencia digital, por la violencia vicaria, por la violencia contra niños, niñas, adolescentes, todo los días desafortunadamente tenemos el nombre de alguna por quien exigir justicia, que no se encuentra en los tribunales, en las fiscalías en las escuelas.
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Y desde las colectividades siempre hemos encontrado como organizarnos, de blanco, de morado, de luto, con velas, en silencio, con performance, con música, con poesía, con escritos que hablan de los dolores de las madres y personas buscadoras, haciendo antimonumentos, investigaciones, datos duros, archivos fotográficos, memoria histórica.
De algunos de estos hechos hablan precisamente el libro que da título a esta columna que han ocurrido en la reciente historia del siglo XXI, que por supuesto que estamos viviendo una ola reaccionaria global, pero justo este libro aborda como se ha hecho diversas despliegues en las calles y en las redes para ir contrarrestrando de forma alegre pero sin dejar la rabia para tener estrategias disruptivas, no es en menor que este movimiento que ha ido creciendo en estos dos últimos siglos, está en la mira de los conservadores del mundo y también como lo hemos visto a lo largo de estos 3 años en Hidalgo, en los lamentos de estos pseudoizquierdosos mal envejecidos como Julio Menchaca, Natividad Castrejón, apoyados en la represión de los movimientos tanto para las mujeres como para los/as estudiantes.
Aquí estamos, aquí seguimos, no nos hemos, ido, siempre encontraremos la manera de enfrentar las violencias sobre todo la institucional que ha ejercido el gobierno del estado con Guillermo “patán” Olivares, porque no ha entendido o no le cabe en su cerebro decimonónico que las marchas tiene que ver con todo un cambio estructural que se necesita y no solo con las pocas víctimas que atienden.
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Por cierto, recordemos que ya casi un año que esta la “supuesta” investigación de Ana Karen Parra de la Comisión de Derechos Humanos de Hidalgo y no ha pasado nada, pero que tal cuando el gobierno desde el Legislativo le pide investigar por violencia política al presidente municipal de Epazoyucan, ahí si actuó rápidamente, por supuesto que esto no es una defensa del presidente municipal porque precisamente no creo que no lo haya hecho, sobre todo cuando le pidieron desde la Secretaria de Gobierno, despedir a dos compañeras feministas que formaban parte de su gobierno. Quien a yerro mata, a yerro muere y a Carlos Montaño se le olvido eso y más le valdría a a Ana Karen Parra no olvidarlo.
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