Me encantaría tener delante a Damon Albarn y Jamie Hewlett no tanto para decirles que el nuevo álbum de Gorillaz me parece un trabajo altamente logrado y una obra llena de una sabiduría sencilla, sincera y profunda, sino para contarles que su escucha repetida me ha llevado a pensar en las ideas del filósofo alemán Arthur Schopenhauer, dado que escribió bastante sobre la muerte.
Mientras caía rendido ante canciones como “The Plastic Guru” y “The Shadow Light”, terminé repasando un fragmento de El mundo como voluntad y representación, en el que diserta precisamente sobre el final de la existencia: “¿No existes? ¿No posees ese presente inestimable tras el cual todos vosotros, hijos del tiempo, suspiráis con tanto ardor? ¿No lo estás ocupando ahora y realmente? ¿Y comprendes cómo has llegado a ello? ¿Tan bien conoces los caminos que te han llevado a ello, que puedes decir que se te cerrarán con la muerte? La existencia de tu ser tras la destrucción de tu cuerpo te parece imposible e inconcebible; pero ¿por qué ha de serlo más que tu existencia actual y el camino que te ha llevado a ella? ¿Por qué dudar de que las vías secretas que estaban abiertas para ti hacia el presente actual no sigan así hacia todo presente por venir?”.
Y es que la creación de The Mountain está precedida por la muerte de los padres de Albarn y Hewlett -acontecimientos separados apenas por 10 días-, pero que fueron asimilados y procesados a través de 15 canciones que terminan por ofrecer una sensación de franco optimismo -vaya sabía manera de entender las cosas-. De hecho, en el estribillo de “The Plastic Guru”, Damon apunta en compañía de un coro indio extraído de Bollywood: “We believe what we choose/ Is that not the truth?”.
Se trata de una pieza en que aparece la voz de Lou Reed, algo que se convierte en una constante del disco, pues en él transitan los fantasmas sonoros de otros creadores importantes como Bobby Womack, Trugoy the Dove, Proof y Tony Allen, que suelta la frase:“me preocupa olvidar”.
Estoy totalmente convencido que The mountain es un álbum construido con muchísimos elementos y significados que se van revelando poco a poco… este texto obedece a las primeras escuchas, por lo que es importante resaltar el estrecho vínculo que tiene con la India, tal como lo refuerza una declaración de Damon que aparece en Rockdelux: “Cuando era pequeño, mis padres ponían cosas como Ravi Shankar y ragas aún más tradicionales; Esa fue la banda sonora de mi infancia, más que The Beatles. Curiosamente, solo me metí en The Beatles cuando conocí a Graham Coxon, guitarrista de Blur. Así que hay una extraña conexión entre la muerte de mi padre y la India y la música”.
The Mountain es un disco exuberante… hay diversas formas de pop -electrónico y baladas-, gozosos pasajes de hip-hop y la maravilloso presencia de Anoushka Shankar en la cítara; han logrado un collage complejo y brillante lleno de elementos aparentemente distantes que terminan por encajar a la perfección… de hecho, un apunte brillante que he leído sobre esta disco es que la Inteligencia Artificial no hubiera podido hacerlo.
Como es usual en cada proyecto de Gorillaz, un nuevo álbum surgió desde una vivencia de lo global. Hewlett comenzó a pensarlo en Belgrado, pero allí recibió la noticia de que su suegra se encontraba en coma y tuvo que volar a Jaipur, India, para apoyar a la familia.
La ciudad lo dejó fascinado y más tarde convenció a Damon de ir hasta allí para componer y grabar… terminaron sumando a una orquesta de bodas, la flauta de Ajay Prasanna y hasta a una pandilla de monos ladrones que los rodeaban durante las sesiones.
Pero los detalles interesantes abundan; “The Happy Dictator” (en la que participa el dueto Sparks) surgió durante un viaje de Albarn junto a su hija por Turkmenistán, un país que veta las malas noticias de diarios y televisión con la idea de la gente duerma bien por las noches… no tendrán libertad de información, pero dulces sueños si.
El álbum pasa por Siria en “Damascus”, con la presencia más que identificable de Omar Souleyman más la aportación de Yasiin Bey, a quien antes conocíamos con Mos Def. Y la lista es larga, ahí están Joe Talbot de IDLES, Johnny Marr y Paul Simonon (The Clash), además de los argentinos Bizarrap y Trueno, quien suma sus barras en español.
Lo dicho, The Mountain es frondoso y fecundo… mucho restaría por agregar, pero se termina el espacio; no queda sino reiterar la invitación a que se pierdan en su nutrido y sabio universo sonoro… una experiencia ecléctica en equilibrio con el vasto universo musical.
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