Dos influencers, Ashley Ridgway y McJugger Nuggets, compartieron en un en vivo su decisión de abortar a “su bebé” por tener trisomía 21, más conocida como Síndrome de Down. Esto ha generado una conversación compleja, necesaria e incómoda, pero que no puedo continuar en silencio.
En esta columna solo abordaré el tema del aborto eugenésico, ya que tengo otras opiniones sobre la manera en la que compartieron la noticia con las que no coincido y que quizás comparta en otra edición.
Las decisiones que tomamos en nuestra vida tienen su raíz en las sociedades en las que crecimos, que nos enseñan a catalogar y jerarquizar a las personas y a las situaciones de acuerdo a ideales morales. Está plenamente documentado que lo que consideramos bello, capaz y deseable son ideas que adquirimos de lo que nos enseñaron que era bello, capaz y deseable. La mayoría de las sociedades capitalistas son sumamente capacitistas, lo que significa que nuestros cuerpos deben tener ciertos rasgos y características que le sean útiles para su mantenimiento. Por ello, las discapacidades no son deseadas.
Entre las discapacidades también hay jerarquías: no es lo mismo tener miopía —que con un par de lentes se soluciona— a tener ceguera total; tampoco es igual si hay un impacto cognitivo. De nuevo, el estándar social es que si tú, con tu discapacidad, puedes ser funcional a la sociedad, entonces tendrás mayor aceptación.
Esto también impacta a las personas que acompañan y cuidan a personas con discapacidad. Al haber un rechazo social, cualquier actividad cotidiana se convierte en un reto en el que hay mucha soledad entre quien cuida y quien necesita cuidados.
Adicionalmente, cuando las personas capacitistas deciden gestar y si el producto tiene una discapacidad, la sociedad les juzga por traer al mundo a alguien no funcional. Mismo caso cuando es una persona con discapacidad que decidió ejercer su derecho a reproducirse, y más si el producto tiene la misma condición.
Explico esto porque ese es el panorama en el que las personas toman decisiones reproductivas que sí tienen una raíz discriminatoria, como es el caso de esta pareja, que incluso mencionó en otro video que a ellos no los habían abortado porque eran normales. La criminalización total del aborto ha expuesto todo tipo de experiencias y situaciones en las que las personas abortan, pero su decisión no es aislada: es el reflejo de la colectividad; una que no ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad ni en crear sistemas de cuidado fuertes que permitan a las personas tomar decisiones en libertad y libres de violencia y discriminación.
En México, existen 21 estados que contemplan como una causal de acceso el aborto por alteraciones genéticas o congénitas. Hidalgo está en esta lista. Cada legislación tiene una redacción distinta: algunas hablan de que esta alteración genética o congénita o “malformación” debe ser incompatible con la vida, otras no. Algunas piden que haya un consentimiento expreso de la persona que solicita el aborto para prevenir que sea obligada a abortar, porque sí, es algo común que se insista en que aborten las personas que conocen el diagnóstico y quieren llevar a término su embarazo.
La causal estaba pensada también en condiciones como la anencefalia, en la cual no hay un desarrollo cerebral y por tanto al nacer morirá, o algunas cardiopatías que solo generan un sufrimiento inimaginable al producto y a su familia, que también son decisiones profundamente bioéticas y amorosas. Pero sabemos que incluso una parte de los movimientos abortistas, si tienen como base el rechazo a la discapacidad de forma tajante.
El problema del aborto eugenésico no desaparecerá con la prohibición del mismo, solo se ocultará. La carga de un problema sistemático no puede recaer en la individualidad. Si queremos que las personas tomen decisiones libres de prejuicios y discriminación, tenemos que trabajar por crear una sociedad que no rechace la discapacidad, que se adapte para que las personas con discapacidad y quienes les cuidan no sean olvidados.
El problema no es el aborto, es la sociedad que se resiste a cambiar sus valores.
Si tú no te incomodaste con la decisión de esta pareja, es una muestra de que has normalizado el capacitismo.
Sigue nuestro CANAL ¡La Jornada Hidalgo está en WhatsApp! Únete y recibe la información más relevante del día en tu dispositivo móvil.
- El problema no es el aborto, es una sociedad que rechaza la discapacidad
- Las casas del bienestar, atrapadas en el malestar político de Morena
- Mundial 2026: Austria fue superior y venció por 3 a 1 a Jordania
- “Cascarita por la Inclusión” sensibiliza sobre los desafíos que enfrentan personas con discapacidad en el deporte
- Mundial 2026: Argentina fue imparable y goleó 3-0 a Argelia

/https://wp.lajornada-hidalgo.prod.andes.news/wp-content/uploads/2022/01/NINDE-MOLRE-WEB.jpg)
