Ninde Molde En Contra del Mar

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El castigo de aparecer con vida: Estereotipos de género y el juicio social de la desaparición

La labor del Estado es buscar a las personas, de forma universal y no solo aquellos casos que como sociedad consideremos relevantes. Sin embargo, para las adolescentes y las mujeres jóvenes que aparecen con vida y cuya razón de no ser localizadas está relacionada con un tema personal, deviene en un castigo social, político y mediático.

Ninde MolRe
Enero 28, 2026

Hace algunos días estaba en un taxi y en la radio escuchamos la noticia de que habían encontrado con vida a una mujer que estuvo desaparecida por varios días y que al parecer se había descubierto que había una serie de mentiras detrás de su desaparición. El conductor me contó que ya estaba cansado de las desapariciones falsas de las mujeres, me dijo:” siempre se van con el novio o en algo raro andan y mientras sus familias andan haciendo tráfico y desmadre, a lo güey”.

El viernes vi un tuit de un periodista de Hidalgo que formaba lo siguiente:

“#Hidalgo fueron 8 horas de #pérdidas, #caos y #desesperación en la autopista México-Pachuca, por el #bloqueo de familiares y amigos de la adolescente # que estaba #desaparecida, por la tarde la menor fue localizada sana y salva y entregada a sus familiares, estaba en un casa en el #EstadodeMéxico con la mamá de su novio, reportó la policía estatal.”

Vivimos en un país con una cifra de personas desaparecidas de 132, 113, de acuerdo al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas: las fichas de búsqueda se han convertido en algo normal de ver y compartir en redes sociales, de vez en cuando se convierten en noticias, el tema aparece en nuestras conversaciones y seguramente, alguna vez se nos ha pasado por el cuerpo el temor a ser desaparecides. Y dentro de todo eso, cuando una mujer joven o una adolescente desaparece, el primer pensamiento que tenemos es que probablemente se fue con el novio, probablemente se peleó con su mamá y en un rato vuelve.

Sí aparece con vida, las autoridades y los medios de comunicación se encargan de filtrar toda la información que sea posible para causar enojo en la población, porque otra vez se tiraron recursos, tiempo a la basura, todo por el berrinche y el capricho de una mujer. Rara vez, muy rara vez esto sucede con los adolescentes y los jóvenes que desaparecen.

Las y los periodistas, los medios de comunicación que se ensañan con estas noticias están contribuyendo a perpetuar la discriminación en razón de género hacia las adolescentes y mujeres jóvenes.

En 2009, cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) resolvió el caso Campo Algodonero vs México, en el cual llevaron a nuestro país a la justicia internacional por las asesinadas de Juárez, este órgano juzgo severamente a las autoridades por su deficiente actuación durante las primeras horas de desaparición que se justificaron en dos cosas: falta de recursos y estereotipos de género. Este último haciendo referencia a qué las autoridades manifestaron a las familias que seguramente las mujeres desaparecidas se habían ido con el novio o “andaban de voladas “.

Aunque la sentencia marcó un antes y un después, al menos jurídicamente hablando, sobre cómo había que actuar frente a la desaparición de adolescentes y mujeres jóvenes; este patrón se sigue repitiendo y las familias de las desaparecidas se han visto en la necesidad de tomar acciones radicales para encontrarlas con vida.

La labor del Estado es buscar a las personas, de forma universal y no solo aquellos casos que como sociedad consideremos relevantes. Sin embargo, para las adolescentes y las mujeres jóvenes que aparecen con vida y cuya razón de no ser localizadas está relacionada con un tema personal, deviene en un castigo social, político y mediático.

El mensaje que queda de fondo es que prefieren encontrarlas torturadas o muertas, antes que vivas y salvas.