De las mujeres recluidas en los Centros de Reinserción Social (Cereso) de Hidalgo, la mayoría se dedicaba a actividades del hogar antes de ser recluidas; además, sus hijos tuvieron que quedar al cuidado de algún familiar.
De acuerdo con el Informe Anual de Centros de Reinserción Social y de Internamiento para Adolescentes, también fueron recluidas féminas que antes de la detención se dedicaban a la informalidad o incluso contaban con alguna profesión.
En el documento realizado por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), en el Cereso de Actopan, las edades de las mujeres privadas de la libertad oscilaban entre los 20 y 47 años provenientes de diversas localidades incluyendo Actopan (12.5 por ciento), Ixmiquilpan (12.5), Baja California Sur (12.5), Estado de México (37.5), Puebla (12.5) y Ciudad de México (12.5).
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La ocupación previa a su ingreso al Cereso, la mayoría se dedicaba al hogar, aunque también reportaron que eran empleadas, trabajaban en el área de belleza y florista.
En términos de escolaridad, el 12.5 por ciento completó la primaria, el 62.5 la secundaria y el 25 la preparatoria. Con relación a su situación jurídica, el 12.5 se encuentra procesada en audiencia inicial, el 25 procesada en audiencia intermedia, el 25 está sentenciada.
En el centro de Apan se registraron cinco mujeres recluidas de Apan, Calpulalpan, Tlaxcala y Tepeapulco. La ocupación previa al ingreso al Cereso era hogar, trabajaba en el área de belleza, era cajera en tienda de autoservicio y tenía estudios técnicos o laborales.
Respecto a su situación jurídica, la mayoría se encuentra en espera de sentencia y el resto ya está sentenciada.
En el centro de reinserción de la Huasteca Hidalguense (Jaltocán), la mayoría de las reclusas dijo que la actividad que desempeñaba antes de ser investigadas por un ilícito, fue el comercio y los servicios, como comercio informal, labores del hogar, docencia, salud y administración.
En relación con la situación jurídica, el 62 por ciento se encuentra sentenciada, mientras que el 37.5 permanece en espera de sentencia.
En este caso, la mayoría de las reclusas cuneta con estudios universitarios completos y educación media superior, el resto posee secundaria o estudios técnicos.
En Huichapan las mujeres de entre 21 y 60 años, provenían de Huichapan, Nopala, Ixmiquilpan, Tula, Xochitepec y Veracruz. Respecto a sus ocupaciones previas, las actividades eran diversas: el 28.5 por ciento se dedicaba al hogar, mismo porcentaje trabajaba como cocinera, el 14.2 se desempeñaba como empleada, estilista y comerciante en venta de postres.
En Ixmiquilpan las edades eran entre 27 y 65 años, las actividades se concentraron en áreas como labores del hogar, comercio informal, servicios y actividades de campo. La población femenina presentó un nivel educativo medio: la mitad con estudios de preparatoria, le siguen con secundaria, con primaria y bachillerato completo.
En el centro de Jacala, las edades de las mujeres privadas de la libertad oscilan de entre los 31 y 57 años; en la ocupación predominan actividades
En Molango se encuentran recluidas féminas de entre 25 y 52 años, con ocupaciones principalmente de ama de casa, comercio y costura o artesanías. Respecto a la escolaridad, la mayoría cuenta con preparatoria completa y secundaria completa, mientras que una minoría tiene universidad completa o preparatoria.
En el área femenil de Pachuca, fueron registradas 107 mujeres privadas de la libertad entre los 20 y más de 50 años; antes de ser ingresadas realizaban principalmente actividades vinculadas al hogar, el comercio informal, servicios, cocina, costura, enfermería y trabajos operativos.
En Tenango de Doria, la ocupación que ejercían las mujeres antes de ser privadas de la libertad, se desempeñaban principalmente en actividades domésticas, medicina y oficios como costura o bordados.
En el centro de Tula, las reclusas antes realizaban actividades domésticas, comercio o venta y oficios como bordados, costura y amigurumi.
Por último, en Tulancingo las mujeres reclusas antes eran amas de casa o trabajadoras domésticas, comerciantes y dedicadas a costura o bordados; además de limpia parabrisas, ferias o transporte, y atención al cliente o recursos humanos.
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